En una operación militar de alta precisión, los gobiernos de Estados Unidos y Nigeria confirmaron la eliminación de Abu Bilal al Minuki, identificado como el segundo al mando a nivel mundial del grupo terrorista Estado Islámico (EI).
La misión conjunta se desarrolló en la cuenca del lago Chad, una zona históricamente afectada por la violencia yihadista en el continente africano.
El presidente estadounidense, Donald Trump, informó a través de su plataforma Truth Social que la operación fue una "misión meticulosamente planificada" ejecutada bajo sus órdenes.
Trump destacó que Al Minuki, nacido en 1982 en el estado de Borno, Nigeria, era considerado uno de los terroristas más activos del mundo antes de ser localizado por fuentes de inteligencia.

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Detalles de la operación en el lago Chad
El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, ratificó la información el sábado, calificando la intervención como una "audaz operación conjunta" que asestó un golpe crítico a las estructuras del Estado Islámico.
Según el reporte oficial, el jefe yihadista fue abatido junto a varios de sus tenientes durante un bombardeo estratégico contra su complejo operativo.
Por su parte, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, celebró el éxito de la misión a través de la red social X.
Hegseth subrayó que las fuerzas estadounidenses persiguieron al mando terrorista durante meses debido a su implicación en ataques directos contra comunidades cristianas en la región.
Impacto global y contexto regional
La muerte de Abu Bilal al Minuki representa, según las fuerzas de defensa nigerianas, la eliminación de un "eslabón esencial" para la coordinación de operaciones del EI en diversas regiones del planeta.
Este operativo refuerza la cooperación militar entre Washington y Abuya, la cual se ha intensificado desde finales del año pasado tras bombardeos previos en el estado de Sokoto.
A pesar de la retórica política sobre una persecución selectiva, expertos y autoridades nigerianas sostienen que la violencia yihadista afecta de forma indiscriminada tanto a poblaciones cristianas como musulmanas.
No obstante, informes de organizaciones como ACLED confirman que el Estado Islámico está desplazando su núcleo de actividad con mayor fuerza hacia el continente africano.
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