Mucho antes de que Luis Alberto Chacón Alvarado, alias “Wicho Veneno”, volviera a ocupar titulares en Guatemala, otro hombre ligado al entramado criminal con el que se relacionó, cayó en Honduras.
Su nombre era Mario Ponce Rodríguez y según las investigaciones estadounidenses lo colocaron dentro del negocio de la cocaína a gran escala y terminaron siguiéndole los pasos hasta Honduras, donde lo capturaron en 2011.
Años después, su nombre aparecería al revisar el pasado de “Wicho Veneno” y de la estructura que las autoridades guatemaltecas identificaron como Los Veneno.
La conexión permite mirar la historia de Chacón Alvarado desde otro punto: detrás de sus capturas, su condena y las investigaciones que lo persiguieron durante años.
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El nombre de “Wicho Veneno” aparece alrededor de Ponce
Las investigaciones antinarcóticas desarrolladas en Guatemala vincularon a “Wicho Veneno” y su estructura con Mario Ponce Rodríguez.
Chacón Alvarado formó parte de una organización que se conoció como Los Veneno, integrada por familiares y colaboradores que investigaron por actividades relacionadas con el narcotráfico.
Cuando las autoridades comenzaron a desarmar su círculo, ya existían nombres conocidos por las agencias antidrogas de Estados Unidos.
Y Ponce era uno de ellos.

65 días escuchando a Los Veneno
Para 2013, “Wicho Veneno” ya lo investigaba la DEA. Una de las piezas que permitió avanzar contra la organización fueron las intervenciones telefónicas.
Durante 65 días, los investigadores escucharon comunicaciones que permitieron identificar movimientos y responsabilidades dentro del grupo.
Las pesquisas señalaron inicialmente a ocho personas y condujeron hasta Luis Ricardo Lemus Flores, responsable de la logística para el traslado de ilícitos.
La madrugada del 17 de enero de 2013, los investigadores obtuvieron información sobre la ubicación de un cargamento y comenzaron a seguir los movimientos de la organización.
Un mes después, las autoridades interceptaron en Izabal un vehículo en el que encontraron 67 paquetes de cocaína y capturaron a dos personas.
Las operaciones continuaron y en abril de 2013, localizaron otro vehículo en Los Amates, Izabal, con 15 paquetes de cocaína.
Entre abril y mayo se detuvo a otras nueve personas. Uno de los nombres era: Luis Alberto Chacón Alvarado, “Wicho Veneno”.
También cayó su hermano Sergio Obdulio Chacón Alvarado, alias “Veneno”.

De los Ponce a otros grandes nombres del narco
Las investigaciones dibujaron alrededor de Los Veneno un entramado con vínculos con la familia Lorenzana, otro poderoso grupo guatemalteco señalado durante años por Estados Unidos por narcotráfico.
Las pesquisas también conectaron nombres relacionados con organizaciones mexicanas.
Era una estructura en la que cada captura permitía llegar a otra pieza y en ese rompecabezas aparecía Mario Ponce.
Y ahí estaba también la conexión hondureña: mientras Chacón Alvarado lo investigaron y procesaron en Guatemala, al otro, lo capturaron en Honduras y se lo extraditaron mucho antes que se aprobara el auto acordado.
“Wicho Veneno” terminó condenado
La primera gran caída judicial de Chacón Alvarado terminó en una condena. El 7 de julio de 2016, el Tribunal Primero de Sentencia Penal de Guatemala condenó a integrantes de la estructura criminal Los Veneno.
Entre ellos estaban Luis Alberto Chacón Alvarado; Mirly Mariela Lemus; Rudy Vinicio Leonardo Cahueque; Nery Eli Méndez Mayorga; Luis Ricardo Lemus Flores y Sergio Obdulio Chacón Alvarado.
“Wicho Veneno” recibió seis años de prisión por asociación ilícita. La sentencia, sin embargo, tampoco significó el final de su historia con las autoridades.
Después de cumplir su condena volvió a aparecer entre los objetivos de las fuerzas de seguridad guatemaltecas.

Salió de prisión y volvió a caer
Años después de aquella condena, “Wicho Veneno” se incluyó entre los más buscados por el Ministerio de Gobernación de Guatemala.
La nueva caída ocurrió el 18 de enero de 2023 durante una serie de operaciones realizadas en Izabal y Huehuetenango.
Pero el episodio tendría otro giro, Chacón Alvarado recibió una medida sustitutiva, luego de que fuera retirado uno de los delitos por los que era procesado.
Esa libertad duró apenas unos meses. La mañana del 23 de septiembre de 2023, un comando armado irrumpió en su vivienda en la aldea Las Viñas, en Los Amates, Izabal.
Los hombres, vestidos de negro y con el rostro cubierto, se hicieron pasar por agentes policiales, lo engrilletaron y se llevaron a “Wicho Veneno” por la fuerza en dos vehículos.
Su esposa denunció el hecho ante la Policía Nacional Civil y aseguró que quienes se lo llevaron no eran policías.
Un día después, el 24 de septiembre de 2023, la búsqueda terminó de la peor manera.
Chacón Alvarado apareció muerto a la orilla de la ruta al Atlántico, en jurisdicción de Los Amates, Izabal.
Su familia posteriormente lo identificó, cerrando de forma violenta una historia marcada durante años por capturas, cárcel y señalamientos de narcotráfico.
Pero incluso su muerte colocó a Honduras alrededor de la historia de “Wicho Veneno”.
Entre las hipótesis que manejaron las fuerzas de seguridad guatemaltecas sobre su secuestro y asesinato figuró un posible ajuste de cuentas en el que aparecía involucrado un cártel del narcotráfico hondureño.
Una historia que cruzó fronteras
La historia de Los Veneno cruzó cárceles, tribunales y fronteras. Y Honduras aparece dentro de ese pasado por una pieza que cayó antes que muchos de ellos.
Mario Ponce Rodríguez, el narcotraficante capturado en San Pedro Sula y posteriormente condenado a 25 años en Estados Unidos, formó parte del entramado con el que las investigaciones terminaron relacionando a “Wicho Veneno”.
La captura de Ponce ocurrió años antes de que Chacón Alvarado recibiera su primera condena.
Pero al juntar nuevamente los expedientes, ambos nombres volvieron a encontrarse, uno terminó preso y el otro, muerto.
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