Un procedimiento médico que no llegó a realizarse es otra pieza de la batalla judicial alrededor de Cilia Flores en Nueva York.
Se trata de un cateterismo que médicos del Brooklyn Hospital quisieron practicarle el 23 de abril de 2026, pero que Flores decidió no aceptar en ese momento.
Ahora, meses después, las circunstancias que rodearon aquella decisión aparecen en el expediente judicial mientras su defensa y la Fiscalía mantienen posiciones enfrentadas sobre su situación médica.
Una declaración jurada presentada ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York por M. Andres Sanchez-Ross, uno de sus abogados, reconstruye lo ocurrido desde aquella visita al hospital.
De interés: De celulares a computadoras: la evidencia bajo llave en el caso Maduro
Cilia Flores pidió consultar antes del procedimiento
Según Sanchez-Ross, después de la visita al hospital, Cilia Flores se reunió con sus abogados y les explicó que el equipo médico quiso realizarle el cateterismo.
Flores decidió no someterse inmediatamente al procedimiento. De acuerdo con la declaración de su abogado, quería hablar primero con su familia y sus representantes legales.
La decisión abrió una serie de intercambios entre sus abogados y los fiscales estadounidenses.
La semana siguiente, la defensa solicitó al Gobierno registros médicos adicionales del Bureau of Prisons para enviarlos a los médicos que anteriormente trataron a Flores en Venezuela.
El objetivo, sostiene Sanchez Ross, era obtener una segunda opinión antes de aceptar el procedimiento cardíaco.

Expedientes viajaron entre Nueva York y Venezuela
El Gobierno estadounidense atendió la solicitud y entregó a los abogados los registros relacionados con la visita del 23 de abril.
Pero el intercambio funcionó en ambos sentidos y las autoridades también solicitaron a la defensa los expedientes médicos procedentes de Venezuela para ponerlos a disposición del equipo que atendía a Flores en Brooklyn.
Los abogados entregaron esos documentos el 8 de mayo de 2026 y ese mismo día comunicaron al Gobierno que Cilia Flores todavía tenía inquietudes sobre el procedimiento.
Según la declaración jurada, sus preocupaciones se relacionaron principalmente con la logística previa y posterior a la intervención.
El punto que ahora marca la disputa
La declaración incorpora un detalle relevante para entender la posición de la defensa.
Sanchez Ross sostiene que los abogados solicitaron posteriormente más información al Gobierno sobre el procedimiento y esperaron una respuesta.
Según su versión, entendieron que el cateterismo no se programaría hasta que esas interrogantes se respondieran.
Ese entendimiento, asegura el abogado, también se comunicó a Cilia Flores. Ahora, la discusión judicial ya no gira únicamente alrededor de que el procedimiento recomendado no se realizó, sino también sobre por qué no se realizó.

Un episodio médico convertido en argumento judicial
El documento lo firmó Sanchez-Ross el 29 de septiembre de 2026 y presentó en el expediente federal el 30 de septiembre.
Así, una decisión que se tomó durante una visita hospitalaria en abril reaparece meses después dentro de la batalla judicial de Cilia Flores.
La secuencia que describe su defensa deja fechas concretas: el 23 de abril los médicos plantearon el cateterismo.
Posteriormente se solicitaron registros médicos; el 8 de mayo llegaron a Brooklyn los documentos procedentes de Venezuela y todavía existían dudas sobre el procedimiento.
El cateterismo nunca llegó a concretarse durante ese periodo, según lo expuesto en esta declaración.
Lo que comenzó como una decisión médica es un punto de choque judicial: qué significó que Cilia Flores no aceptara entonces el procedimiento y qué peso debe tener ahora esa decisión dentro de su caso.
Lea también: Guardias, GPS y llamadas vigiladas: plan de Cilia Flores para salir de prisión

