En México existe un pequeño pueblo donde los habitantes mantienen viva una tradición poco común: hablan una lengua de origen italiano, conservan apellidos europeos y hasta utilizan letreros en ese idioma en algunos espacios públicos.

Se trata de Chipilo, una comunidad del estado de Puebla que destaca por sus raíces italianas y por mantener costumbres que sus antepasados llevaron desde Europa hace más de 140 años.

Aunque el español forma parte de la vida cotidiana, numerosas familias también utilizan el véneto chipileño, una variedad lingüística que heredaron de sus antepasados italianos.

Según un reportaje de BBC Mundo, alrededor del 90 % de los habitantes aprendía esta lengua en sus hogares, mientras que buena parte de la población desciende de los primeros colonos.

¿Por qué los habitantes de Chipilo hablan italiano?

La historia de Chipilo comenzó en 1882, cuando varias familias italianas llegaron a México como parte de un proyecto de colonización agrícola impulsado durante el gobierno de Porfirio Díaz.

Los inmigrantes procedían principalmente de la región del Véneto, al norte de Italia, especialmente de localidades como Segusino.

Estas familias encontraron en territorio mexicano una oportunidad para establecerse y desarrollar actividades agrícolas y ganaderas.

Con el paso de los años, los descendientes conservaron buena parte de sus costumbres, apellidos y tradiciones familiares.

Entre los apellidos de origen italiano que identifican a la comunidad figuran Dossetti, Carnelli y Galeazzi.

Durante generaciones, muchas familias hablaron véneto en sus hogares y aprendieron español al ingresar a la escuela, una característica que contribuyó a preservar su identidad cultural.

¿Qué idioma hablan realmente en Chipilo?

Aunque muchas personas describen a Chipilo como un pueblo donde se habla italiano, sus habitantes conservan principalmente el véneto chipileño, una variedad del véneto que presenta diferencias de vocabulario, pronunciación y gramática respecto al italiano estándar.

Esta lengua ha pasado de padres a hijos durante varias generaciones y continúa presente en conversaciones familiares, negocios y algunos letreros de la comunidad.

Un estudio de la Escuela Nacional de Antropología e Historia señala que, a pesar de su uso cotidiano, el véneto chipileño enfrenta riesgos por el número reducido de hablantes y la influencia creciente del español.

Chipilo conserva sus tradiciones italianas en México

Además de su particular forma de hablar, Chipilo mantiene una fuerte relación con actividades como la producción de lácteos, la gastronomía y la fabricación de muebles.

Sus calles, negocios y espacios públicos muestran elementos que recuerdan sus raíces europeas, aunque la comunidad también incorpora costumbres mexicanas.

De acuerdo con datos del Museo Virtual de la Universidad de Guanajuato, Chipilo registró 4,059 habitantes en 2020.

Actualmente, este pequeño pueblo representa un ejemplo de cómo una comunidad puede conservar su herencia cultural durante más de un siglo sin perder su identidad mexicana.

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