El nuevo aeropuerto de El Salvador todavía está en construcción, pero una pieza clave para poner aviones en su pista ya comenzó a tomar forma.
El Aeropuerto Internacional del Pacífico incorporará un sistema de radioayudas que permitirá orientar a las aeronaves y determinar distancias durante distintas fases del vuelo.
La instalación convierte al proyecto salvadoreño en la primera intervención de un programa más amplio que busca renovar sistemas de navegación aérea en Centroamérica.
Y Honduras también aparece dentro de ese tablero, mientras El Salvador construye una nueva terminal desde cero, Honduras anunció inversiones y proyectos para ampliar aeropuertos, renovar pistas y modernizar sus sistemas de navegación.
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Aeropuerto: se prepara el camino para los aviones
La Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna) y la empresa francesa Thales acordaron instalar un sistema DVOR/DME en el nuevo Aeropuerto Internacional del Pacífico.
El DVOR proporciona a las aeronaves referencias de dirección respecto de una estación terrestre. El DME, por su parte, permite calcular la distancia entre el avión y esa instalación.
Juntos forman parte de las herramientas utilizadas para facilitar la navegación durante las operaciones aéreas.
La instalación anunciada para El Salvador tiene además una particularidad: será la primera actuación dentro del programa regional de renovación de radioayudas impulsado por Cocesna.
Ese programa no termina en territorio salvadoreño.

Honduras está dentro de la misma modernización
El plan regional alcanza a los seis países que integran Cocesna: Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Belice.
Thales y Cocesna habían firmado en 2024 dos contratos para modernizar sistemas de información aeronáutica y renovar infraestructura de ayudas a la navegación en 11 sitios de Centroamérica.
La apuesta consiste en actualizar equipos utilizados para gestionar información y ayudar a las aeronaves a desplazarse con mayor seguridad y eficiencia por el espacio aéreo regional.
Honduras ya tiene movimientos propios dentro de esa transformación.
La Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil (AHAC) informó en septiembre de 2026 sobre los avances en la puesta a punto de los equipos de radioayudas del Aeropuerto Internacional de Palmerola.
El trabajo involucra a la Secretaría de Infraestructura y Transporte, Cocesna y la AHAC e incluye equipamiento de la torre de control y sistemas de radioayudas.
También se pone dinero sobre la mesa
Pero la transformación hondureña no se limita a los equipos que ayudan a navegar a los aviones.
El Gobierno anunció este año una inversión estimada entre 200 y 250 millones para fortalecer y ampliar la infraestructura aeroportuaria del país.
Los planes alcanzan Palmerola, Ramón Villeda Morales, Golosón y Juan Manuel Gálvez, además de aeródromos como Útila, Guanaja, Puerto Lempira y Río Amarillo.
Uno de los proyectos de mayor tamaño está previsto para el Ramón Villeda Morales, en San Pedro Sula.
El plan anunciado en septiembre contempla una nueva pista de aterrizaje, un tercer nivel para la terminal y mangas capaces de atender aeronaves de mayor capacidad.
Honduras también trabaja en procedimientos de navegación RNP para aeródromos no controlados, entre ellos Útila, Río Amarillo, Guanaja, Choluteca y Puerto Lempira.
El Salvador suma capacidad a un aeropuerto que ya mueve millones
El nuevo Aeropuerto del Pacífico no sustituirá al actual Aeropuerto Internacional de El Salvador.
Su construcción agregará otra pieza a la infraestructura aérea de un país cuya principal terminal movilizó más de 5.2 millones de pasajeros durante 2025, según datos oficiales salvadoreños.
Solo durante los primeros meses de 2026 ya había movilizado más de 2.2 millones de viajeros.
Ese volumen ayuda a explicar por qué la infraestructura aeroportuaria se ha convertido en un elemento importante dentro de los planes de conectividad de la región.
La incorporación de radioayudas al Aeropuerto del Pacífico muestra, además, que la construcción no consiste únicamente en levantar una terminal y preparar una pista.
Para recibir vuelos necesita detrás una red tecnológica capaz de guiar aeronaves y conectarse con el sistema de navegación regional.

Un cielo que obliga a mirar más allá de las fronteras
Centroamérica funciona en materia de navegación aérea con una característica poco visible para los pasajeros: buena parte de sus sistemas están articulados regionalmente mediante Cocesna.
Por eso, lo que ocurre en una terminal no necesariamente queda encerrado dentro de las fronteras del país donde está ubicada.
Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Belice forman parte de una misma estructura regional de servicios de navegación aérea.
Incluso Honduras creó este año una mesa interinstitucional para facilitar operaciones aéreas con El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
La intención es agilizar procedimientos y generar mejores condiciones para las operaciones entre los países.
El nuevo Aeropuerto del Pacífico aparece así en un momento en que varios países buscan modernizar la infraestructura que sostiene sus conexiones aéreas.
El Salvador construye una nueva puerta de entrada. Honduras anuncia pistas, ampliaciones y tecnología para las que ya tiene.
No significa necesariamente que exista una carrera entre ambos países por quedarse con los pasajeros. Los documentos oficiales revisados no plantean esa competencia.
Lo que sí muestran es un tablero que está cambiando: Centroamérica está invirtiendo en aeropuertos y navegación mientras intenta conseguir más rutas, pasajeros y conexiones con el mundo.
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