Darwin Eli Bustamante López era un ayudante de albañil quien a sus 31 años de edad, salió de Honduras rumbo a Estados Unidos el 17 de septiembre del 2020 en busca del “sueño americano”, sin imaginar que encontraría la muerte y dejaría desprotegida a su hija de 3 años y su esposa embarazada.

En entrevista para tunota.com, Ana Bustamante la hermana de este hondureño reveló que él “nos decía que nos cambiaría la vida y no pensamos que de esta manera”, pues el 5 de diciembre falleció de un paro cardíaco en McAllen, Texas, Estados Unidos.

Siendo de una familia de muy bajos recursos, este joven buscó a toda costa vencer la pobreza en su natal San Ignacio Francisco Morazán, donde laboró en muchos oficios honestos, desde vender nacatamales, mondongo y trabajar de ayudante de albañil para mantener a su familia.

La hermana del Darwin y toda su familia pide ayuda a hondureños de buen corazón para repatriar los restos del joven pues son personas de muy bajos recursos y no cuentan con dinero para los gastos.

¿Cómo ayudar?

Puede comunicarse con Ana Bustamante al número 9486-1665 en Honduras.

También puede hacer depósito a la cuenta de Banco Atlántida: 0138-2005-5914

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Darwin Eli Bustamante López en vida/Foto: tunota.com

“Desde la escuela trabajaste, durante el colegio y toda tu vida fue trabajar”

Eduardo Izaguirre quien fue el mejor amigo de Darwin durante muchos años publicó en su cuenta de Facebook una despedida para su eterno compañero quien trabajó desde que estaba en la escuela para apalear la pobreza de su familia.

Nunca he sido partidario de publicar ciertas cosas pero la vida de este varón, honesto y con valores...la historia creo merece ser compartida

Desde que tengo uso de razón y desde el kínder que te conocí, fuiste mi vecino, mi compañero de escuela y como se lo mencioné a él en vida, MI VERDADERO Y GRAN AMIGO, (que nunca renegó por su estatus social). Aquel que fue un hijo ejemplar, aquel al cual no dejaba a su familia desvanecer,, el sostén en muchos momentos , aquel que durante años trabajó fuera de casa para llevar pan a su hogar y asumiendo el reto de estar lejos de la familia. Recuerdo que desde la escuela trabajaste, así mismo durante el colegio y toda tu vida fue trabajar y trabajar, porque no tuviste la dicha que muchos tuvimos (solo dedicarnos a estudiar). A veces el llorar en silencio no es suficiente y tanta es la pena y el dolor que nos embarga que no se puede ocultar. A quienes no lo conocieron solo puedo decir: “Era el modelo de ser humano a seguir y gracias a DIOS tuve la oportunidad de decírselo en vida”; una persona que jamás se avergonzó porque desde pequeño andaba vendiendo tamales y mondongo para ayudarle a su familia, y ahí andaba (yo) con él, solo nos separaban 2 meses de edad pero siempre lo admiré. Un buen hijo, hermano; un buen esposo y buen padre. Este es el modelo que debe seguir cualquier persona. He perdido no a un amigo, he perdido a un hermano, he perdido una parte de mi ser. Con quien crecí toda mi vida, con quien me encontraba en las navidades, con quien jugábamos en el patio de la casa, con quien iba al campo del pueblo y con quien comíamos en su humilde casa, en atenciones se deshacía, me duele y me duele en el alma. Y murió en busca del “sueño americano”  aquel sueño que en sus maletas solo llevaba dos cosas muy importantes: trabajar para su familia y seguir trabajando para su familia. Con ese deseo partió de San Ignacio y con ese deseo partió de este mundo. Descansa en Paz, mi hermano. Una pérdida irreparable y dolorosa. ¡Con todo mi cariño y amor a un ser que admire mucho en mi vida! Muchos extrañaremos al Darwin, al “Cucuyo”, Al “Pilila”.  

A DIOS doy gracias, que tuve la oportunidad de decirle a este gran varón la gran persona que fue... ¡El aprecio, el amor y la admiración de muchos quedará por siempre!

Estarás vivo en mi mente siempre. Y siempre te recordaré con esa felicidad que lucías en 2006, y que jamás se te apagó...

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