La legionelosis, enfermedad conocida también como la enfermedad del legionario, ha vuelto a ser foco de preocupación entre las autoridades sanitarias debido a su creciente incidencia en comunidades vulnerables de bajos recursos.

Este brote, que surgió en 1976 en Filadelfia, se ha extendido por diversas partes del mundo, y su prevalencia está aumentando especialmente en zonas con sistemas de refrigeración y agua mal mantenidos.

La enfermedad es causada por la bacteria Legionella pneumophila, que se multiplica en aguas templadas y estancadas, como las que se encuentran en ríos, lagos y sistemas de tuberías.

Las personas pueden contraerla al inhalar pequeñas gotas de agua contaminada. Aunque la enfermedad puede presentarse en forma leve con síntomas como fiebre, también puede desencadenar neumonías graves, incluso mortales.

Los más afectados por la enfermedad

En los últimos meses, Nueva York ha sido escenario de un brote vinculado al vapor de agua proveniente de torres de refrigeración en edificios de apartamentos.

Este brote ha dejado siete muertos y más de 100 infectados, principalmente en barrios de Harlem, un área donde la desigualdad económica y la falta de acceso a servicios de salud adecuados aumentan la vulnerabilidad de los residentes.

Las comunidades de bajos ingresos, con sistemas de refrigeración antiguos y mal mantenidos, son las más afectadas, ya que la bacteria prolifera en estos entornos.

El número de casos de legionelosis en los Estados Unidos es alarmante, con 25,000 personas diagnosticadas anualmente, de las cuales muchas se concentran en áreas empobrecidas, como el Bronx y Harlem.

En estos barrios, la falta de infraestructura, los sistemas de refrigeración defectuosos y el acceso limitado a atención médica crean condiciones propicias para la propagación de la enfermedad.

El cambio climático también está contribuyendo al aumento de los casos de legionelosis, ya que la mayor demanda de sistemas de aire acondicionado en los meses de calor incrementa el riesgo de que las bacterias se liberen al ambiente a través de los enfriadores evaporativos.

Potenciales víctimas

La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. ha alertado que las comunidades más vulnerables, como aquellas de bajos ingresos, están expuestas a mayores riesgos debido a su ubicación en zonas propensas a condiciones meteorológicas extremas.

A pesar de los esfuerzos por mejorar la regulación y el control de las torres de refrigeración, los inspectores han disminuido en los últimos años, lo que ha dejado a muchas instalaciones sin la supervisión adecuada para prevenir brotes de legionelosis.

Esto resalta la urgencia de actuar de manera más efectiva, especialmente en barrios con altas tasas de enfermedades crónicas, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones y desastres naturales.

La preocupación de las autoridades y la comunidad científica es clara: el cambio climático y la falta de infraestructura adecuada están exacerbando los riesgos sanitarios, y las políticas públicas deben adaptarse para proteger a las comunidades más vulnerables.

La legionelosis es solo un ejemplo de cómo los problemas ambientales y de salud pública están interconectados, y se necesita una respuesta coordinada para prevenir más brotes y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.

Investigadores alertaron que el cambio climático podría incrementar los casos de legionelosis debido al mayor uso de sistemas de aire acondicionado. Foto: cortesía de CNN
Investigadores alertaron que