Una inmigrante hondureña fue deportada de los Estados Unidos junto a su bebé, de dos días de nacida, por elementos de la Patrulla Fronteriza cuando salía del hospital donde dio a luz en el sector de Chula Vista, estado de California.
Al salir del hospital Scripps Mercy, a menos de 36 horas de haber dado a luz, los patrulleros la sacaron del estacionamiento en una patrulla y posteriormente las llevaron a la frontera para que fuera expulsadas a Tijuana, México, por el paso peatonal de El Chaparral que ahora está cerrado por la pandemia.
Cuando la connacional caminaba a la frontera con su bebé solicitaba a los uniformados que por favor le dejaran localizar a su esposo e hijo de 9 años, de quienes le separaron luego de que ambos fueran expulsados del país.
En la ciudad de Tijuana, la madre rogó piedad para llamar por teléfono a familiares en Honduras que le informaron que su hijo es esposo también estaban en la ciudad mexicana. Al paso de las horas pudieron reunirse.
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Reunidos en Tijuana
Su esposo reveló que la familia se entregó en la frontera, los policías les tomaron los datos de él y su hijo y de inmediato los llevaron a El Chaparral.
En el camino, la mujer embarazada se cayó dos veces. Luego de rendirse a la patrulla, los agentes fronterizos llamaron a una ambulancia por lo que ella fue llevaba al hospital en California, el hombre y su hijo deportados a Tijuana.
De momento, la familia que se encuentra en el anonimato por consejo legal se encuentra reunida en Tijuana pero temen ser víctimas de la delincuencia en México, al igual que la de Honduras.
Salida de Honduras
La familia huyó del país centroamericano, en el mes de enero, debido a que integrantes de una mara ingresaron a su casa y exigieron sus pertenencias de valor. Los pandilleros golpearon la cabeza del niño y empezó a sangrar.
En marzo la familia decidió emprender su viaje y cruzó la frontera y se entregó a la patrulla para solicitar asilo. Posteriormente las autoridades les incluyeron en el programa de protocolos de Protección a Migrantes (MPP) y les dieron una cita.
El abogado González explicó que la familia iba puntual a esa cita cuando fueron interceptados por delincuentes que los amagaron a mano armada durante al menos una hora.
JFS y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) presentaron por este caso una queja conjunta a la Oficina del Inspector General (OIG), que es una división de asuntos internos del gobierno federal, y a la oficina de Derechos Humanos del Departamento de Seguridad.
El profesional del derecho indicó que por suerte el hospital alcanzó a tomar registro del nacimiento del bebé antes de que fuera llevado a Tijuana. Ahora JFS tramita si acta de nacimiento estadounidense, señala La Opinión.
