¿Por qué se come pavo el Día de Acción de Gracias? Es lo que muchos se preguntan este 23 de noviembre de Thanksgiving, fecha en la que cientos de miles de familia cenarán un gran festín.

Ahora bien, la comida que se cena en la actualidad se ha comido desde hace cientos de años, ya que hay una razón histórica que lo indica desde que los colonos europeos compartieron una comida con los nativos americanos.

¿Por qué se come pavo el Día de Acción de Gracias?

La tradición de comer pavo en Acción de Gracias tiene sus raíces en el festín que tuvo lugar en la celebración de Acción de Gracias de 1621 entre los colonos ingleses (Peregrinos) y los nativos americanos de la tribu Wampanoag en Plymouth, Massachusetts.

Según los relatos históricos, el menú de ese festín incluía una variedad de alimentos, y se cree que entre ellos estaba el pavo.

Aunque no hay registros precisos de qué alimentos exactos se sirvieron en el festín de 1621, se sabe que los colonos europeos ya tenían la costumbre de cazar pavos en la región. El pavo, siendo una ave nativa de América del Norte, fue una fuente de alimento abundante y fácil de cazar para los colonos.

Thanksgiving at Plymouth. Foto: Jennie Augusta Brownscombe
Thanksgiving at Plymouth. Foto: Jennie Augusta Brownscombe

Con el tiempo, la tradición del pavo se consolidó y se convirtió en un elemento central de la comida de Acción de Gracias en Estados Unidos.

A partir del siglo XIX, la popularidad del pavo en Acción de Gracias creció y se estableció como el plato principal típico de esta celebración. Hoy en día, muchas familias estadounidenses continúan la tradición de servir pavo asado, a veces acompañado de relleno, salsa de arándanos y otros platillos tradicionales en el Día de Acción de Gracias.

Receta de pavo para Thanksgiving

Ingredientes:

  • 1 pavo fresco de aproximadamente 6-8 kg
  • 1 taza (2 barras) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • 1 ramita de romero fresco
  • 1 ramita de tomillo fresco
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 4 dientes de ajo, picados
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 naranja, cortada en gajos
  • 1 cebolla, cortada en trozos grandes
  • 2 zanahorias, peladas y cortadas en trozos grandes
  • 2 tallos de apio, cortados en trozos grandes
  • 1 taza de vino blanco
  • 1 taza de caldo de pollo

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 175°C.
  2. Lava y seca el pavo completamente. Sazona el interior del pavo con sal y pimienta al gusto.
  3. En un tazón, mezcla la mantequilla, el romero, el tomillo, la salvia y el ajo picado. Reserva una cucharada de esta mezcla para el exterior del pavo.
  4. Con tus manos o con la ayuda de una espátula, levanta la piel del pavo cuidadosamente e introduce la mezcla de hierbas y mantequilla debajo de la piel. Asegúrate de cubrir toda la superficie del pavo.
  5. Coloca la naranja, cebolla, zanahorias y apio en la cavidad del pavo. Amarra las patas del pavo con hilo de cocina para asegurar una cocción uniforme.
  6. Unta la cucharada de mezcla de hierbas y mantequilla reservada sobre la piel del pavo. Esto le dará un color dorado y un sabor delicioso.
  7. Coloca el pavo en una rejilla dentro de una fuente para horno. Vierte el vino blanco y el caldo de pollo en la fuente.
  8. Cubre el pavo con papel de aluminio y hornea en el horno precalentado durante aproximadamente 3 horas, o hasta que el termómetro de carne insertado en la parte más gruesa del muslo registre al menos 75°C.
  9. Durante la cocción, baste el pavo ocasionalmente con los jugos en la fuente para asegurar una piel jugosa y dorada.
  10. Retira el papel de aluminio durante los últimos 30 minutos de cocción para que la piel se dore.
  11. Una vez que el pavo esté dorado y bien cocido, retíralo del horno y deja reposar durante 20-30 minutos antes de tallarlo.