
La creciente contaminación plástica representa uno de los desafíos ambientales más inquietantes en la actualidad. Esta preocupación se refleja no solo en la presencia de plásticos en el cuerpo de numerosos animales marinos, sino también en la presencia de microplásticos dentro de las arterias humanas.
Los microplásticos son diminutas partículas de plástico que tienen un diámetro de menos de 0.2 pulgadas (5 mm), llegando incluso a ser tan pequeñas como 1/25,000 de pulgada (1 micrómetro). Cuando su tamaño es aún más diminuto, se les denomina nanoplásticos y se miden en milmillonésimas de metro.
Estas partículas suelen generarse como resultado del desgaste o residuos de materiales desechados que no han sido tratados adecuadamente.
Esta minúscula dimensión facilita su ingreso al cuerpo humano o animal, ya sea a través de la inhalación de partículas en el aire o al ser ingeridos junto con alimentos o mediante el contacto con envases de plástico, utensilios de cocina y cubiertos.
Algunos lugares donde se han detectado microplásticos incluyen la placenta, la leche materna, el tejido pulmonar y hepático, así como la orina, las heces y la sangre.
A pesar de su presencia, el impacto de estos polímeros en la salud, especialmente en el funcionamiento de órganos y tejidos, ha sido poco estudiado hasta el momento.
Un estudio resalta que los microplásticos y nanoplásticos podrían constituir un factor de riesgo potencial para enfermedades cardiovasculares según experimentos en modelos animales, aunque aún hacen falta evidencias directas que confirmen si este riesgo se traslada a los seres humanos.
Para investigar la situación, se reclutaron 257 pacientes que se habían sometido a una endarterectomía debido a enfermedad asintomática en la arteria carótida, la cual es crucial para transportar sangre al cerebro.
Este procedimiento implica la eliminación de placas ateroscleróticas, es decir, acumulaciones de grasa en las arterias. Posteriormente, se examinaron muestras de estas placas utilizando un microscopio electrónico para identificar microplásticos y nanoplásticos.
Los resultados revelaron que más del 50% de los pacientes presentaban depósitos de grasa contaminados con diminutas partículas de polietileno y cloruro de polivinilo (PVC), dos tipos de plástico comúnmente utilizados en envases de alimentos y bebidas.
Peligros del plástico en el corazón
Los pacientes con placas que contenían microplásticos o nanoplásticos enfrentaban al menos el doble de riesgo de experimentar un derrame cerebral, un infarto de miocardio o una muerte prematura por cualquier causa durante los 34 meses siguientes de seguimiento, en contraste con aquellos cuyas placas estaban libres de contaminación por plásticos.
Es importante destacar que los hallazgos no establecen una relación causal directa entre la presencia de nanoplásticos y microplásticos y la incidencia de derrames e infartos.
Es posible que las personas más expuestas a la contaminación plástica también estén en mayor riesgo por otras razones. Sin embargo, estos resultados sí destacan por primera vez una conexión entre la presencia de plásticos y la salud cardiovascular.
Además de incrementar la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio, un derrame cerebral o de fallecer prematuramente por cualquier causa, los pacientes exhibieron señales de mayor inflamación en el tejido de las placas.
Phoebe Stapleton, una experta de la Facultad de Farmacología Ernest Mario de la Universidad Rutgers en Piscataway (Nueva Jersey), explicó a CNN que "la inflamación de bajo grado está asociada con varias enfermedades crónicas, incluidas las cardiovasculares".
Según ella, "la presencia de microplásticos y nanoplásticos, y la consecuente inflamación, podrían aumentar la vulnerabilidad a estas enfermedades crónicas".
Sin embargo, enfatizó que considerar estos resultados como una relación directa con las enfermedades cardiovasculares sería una exageración. "Con más investigación, podríamos descubrir que estas exposiciones son un factor de riesgo... más partículas, más inflamación, más riesgo de resultados cardiovasculares adversos".
En resumen, el estudio revela una preocupante relación entre la presencia de microplásticos y nanoplásticos en el cuerpo humano y el riesgo aumentado de padecer enfermedades cardiovasculares graves, como infartos de miocardio y derrames cerebrales.
Aunque aún se necesitan investigaciones adicionales para comprender completamente esta conexión, estos hallazgos subrayan la importancia de abordar la contaminación plástica como una seria amenaza para la salud pública.
Es fundamental tomar medidas urgentes para reducir nuestra exposición a estos contaminantes y proteger así nuestra salud cardiovascular y el bienestar general de la población.
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