La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reforzó su compromiso con Honduras y los países del Corredor Seco mediante una agenda de apoyo para implementar acciones anticipatorias y de respuesta rápida ante los fenómenos climáticos extremos.
Esta iniciativa, que abarca a Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras, busca mitigar los impactos de eventos como El Niño y La Niña, protegiendo los medios de vida agrícolas y asegurando la seguridad alimentaria.
Red de apoyo internacional
La labor de la FAO no sería posible sin el respaldo de socios clave, como la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (DG ECHO) y otras agencias internacionales.
Con el apoyo de estos actores, la FAO puede anticiparse a las crisis climáticas, actuando antes de que estas se agraven y responder rápidamente a las emergencias, protegiendo a las comunidades rurales más vulnerables de la región.
Adoniram Sanches, coordinador subregional de la FAO para Mesoamérica, destacó que la combinación de acciones anticipatorias con respuestas inmediatas es clave para mitigar los efectos de las temporadas de huracanes y las prolongadas sequías.
“Estas intervenciones son fundamentales para asegurar que más hogares reciban asistencia y puedan fortalecer su resiliencia frente a las amenazas climáticas recurrentes”, señaló Sanches.

Agricultura de subsistencia en riesgo
El Corredor Seco Centroamericano alberga a aproximadamente 10,5 millones de personas, de las cuales el 50% vive en condiciones de pobreza.
Más de dos millones de familias dependen de la agricultura de subsistencia, y la inseguridad alimentaria es una amenaza constante para estas comunidades.
Desde 2022, la FAO, en colaboración con los gobiernos locales y organizaciones socias, implementa un conjunto de acciones que están transformando la realidad de estas familias.
La distribución de semillas mejoradas, por ejemplo, permite a miles de pequeños agricultores enfrentar las duras condiciones de sequía, reduciendo el riesgo de pérdidas masivas en las cosechas.
Al mismo tiempo, la asistencia técnica proporcionada por la FAO capacita a los agricultores para implementar sistemas de captación y almacenamiento de agua, clave para la supervivencia de sus cultivos en épocas de sequía prolongada.
"Es necesaria la atención del Gobierno y de asistencia internacional para mitigar los impactos esperados de las inundaciones inducidas por La Niña que se sumarían a los causados por El Niño. Necesitamos ayuda", dice Silverio Pérez, agricultor de Lempira.
Diversificación y acceso a alimentos
La FAO también apuesta a la diversificación de los medios de vida rurales a través del establecimiento de huertos familiares y la mejora en la producción y salud animal.
Estos esfuerzos no solo aseguran la disponibilidad de alimentos, sino que también contribuyen a la sostenibilidad a largo plazo.
En paralelo, se fortalece la organización comunitaria mediante la creación de bancos de semillas y granos básicos, esenciales para la seguridad alimentaria local.
“Los fenómenos climáticos extremos seguirán afectando la región, pero con el respaldo de nuestros socios y la coordinación con los gobiernos, estamos fortaleciendo la resiliencia de las comunidades más afectadas por el cambio climático”, dijo Sanches.
