La tarde parecía una más entre amigos, un partido de fútbol, el calor del verano texano y el plan de refrescarse en un río después del encuentro. Nada hacía pensar que esas horas terminarían convirtiéndose en las últimas del hondureño Arnold Alexander Ávila Guardado.

El joven de apenas 21 años, murió el fin de semana en el área de Austin, Texas, luego de ser arrastrado por una fuerte corriente mientras se encontraba en el río junto a varios compañeros.

Lo que comenzó como una jornada de convivencia terminó en una tragedia que hoy golpea a una familia que, además del dolor por la pérdida, enfrenta la difícil tarea de reunir recursos para llevar su cuerpo de regreso a Honduras.

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La última tarde del hondureño en Texas

Según relató su tío, José Ávila, Arnold salió a jugar fútbol con sus amigos durante la tarde. Tras finalizar el partido, el grupo decidió trasladarse a un río cercano para aliviar el intenso calor.

De acuerdo con la versión compartida por los familiares, los jóvenes llegaron al lugar alrededor de las 6:00 de la tarde.

"Habían salido a jugar fútbol y ya para eso de las seis de la tarde, después de que terminó el partido, decidió ir al río a bañarse", contó José Ávila.

Lo que parecía una actividad rutinaria cambió repentinamente cuando, según los testimonios, una compuerta habría sido abierta aguas arriba, y provocó un aumento acelerado del caudal.

Arnold, el hondureño
 La familia de Arnold Alexander Ávila Guardado, de 21 años, enfrenta ahora el dolor de su pérdida y busca apoyo para trasladar su cuerpo a Honduras. Foto: Telemundo.

La corriente que no le permitió salir

José Ávila explicó que el hondureño ingresó al agua para nadar, pero cuando intentó regresar a la orilla ya no pudo hacerlo.

"Mi sobrino se tiró a bañar al río, pero cuando intentó levantarse y salir ya no pudo. Comenzó a flotar y la corriente lo arrastró", narró.

Los amigos reaccionaron de inmediato e intentaron rescatarlo, algunos incluso se lanzaron al agua para alcanzarlo, pero la fuerza de la corriente les impidió llegar hasta él.

En cuestión de segundos, el joven desapareció río abajo ante la impotencia de quienes compartían con él aquella tarde.

Una búsqueda marcada por las dificultades

Tras recibir la alerta, equipos de emergencia iniciaron labores de búsqueda en la zona, sin embargo, las condiciones del río complicaron el operativo.

El elevado nivel del agua y la fuerza de la corriente dificultaron el rastreo durante varias horas.

La familia siguió de cerca cada avance de los rescatistas mientras crecía la incertidumbre sobre el destino del joven hondureño.

Finalmente, las labores permitieron localizarlo, se confirmó la tragedia que sus seres queridos temían desde el momento en que desapareció en el agua.

río
En un río de Austín, Texas se encontró el cuerpo del hondureño. Foto: cortesía.

La lucha por traerlo de vuelta a Honduras

Ahora el dolor de la pérdida da paso a una nueva preocupación para la familia y es que buscan reunir fondos para cubrir los gastos de repatriación y trasladar su cuerpo a Honduras, donde esperan despedirlo junto a familiares y amigos.

José Ávila hizo un llamado a la solidaridad de la comunidad para ayudarles a afrontar los costos que implica el retorno de los restos del joven.

Mientras tanto, en Honduras, una familia espera el regreso de Arnold. No llegará como soñaron cuando partió hacia Estados Unidos, sino en un último viaje que comenzó después de un partido de fútbol y terminó lejos de casa.

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