Gonzalo López, hondureño de 58 años, salió aquella tarde de Oakland con un plan sencillo: arreglar su bicicleta y después visitar a su hermana, pero nunca llegó.
El hondureño fue visto con vida por última vez alrededor de las 6:15 de la tarde del 24 de agosto de 2026.
Horas después, su familia descubriría que Gonzalo quedó atrapado en una ola de ataques en Oakland que dejó una persona muerta y otras cuatro heridas.
Él fue el primero y de acuerdo con la Policía de Oakland, a López lo atacaron mortalmente en las inmediaciones del parque César Chávez, en la cuadra 1800 de 38th Avenue, al este de la ciudad.
Lo que para las autoridades se convirtió en el comienzo de una investigación por varios apuñalamientos, para una familia hondureña significó una llamada de madrugada que cambió todo.
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Una visita que Gonzalo nunca pudo hacer en Oakland
María Santos, hermana de Gonzalo, sabía lo que él tenía previsto hacer aquella tarde. Primero repararía su bicicleta, después pasaría a verla.
Las horas avanzaron, pero Gonzalo nunca apareció y su esposa, Rosa Elena Villeda, tampoco sabía todavía lo que ocurrió.
Fue hasta aproximadamente las 2:00 de la madrugada del martes cuando recibió una llamada de la Policía: le informaron que su esposo había muerto.
La noticia resultó todavía más difícil de comprender porque, según sus familiares, Gonzalo no era un desconocido en el parque donde ocurrió el ataque, iba de forma frecuente, pero para ayudar.

Llevaba comida al mismo parque donde murió
Gonzalo trabajaba como chef en un restaurante de Alameda y parte de la comida que llegaba a sus manos terminaba entre personas necesitadas.
Su familia asegura que acostumbraba ayudar a los indigentes que dormían en el parque César Chávez.
Villeda preparaba tortillas a mano y Gonzalo se encargaba de llevarlas junto con comida durante las noches.
“Era raro el día que no les llevaba”, recordó su esposa. Ahora ese mismo parque forma parte de la investigación sobre su muerte.
Santos contó que fue una de las primeras personas de la familia que llegó al lugar y aseguró que existe al menos un hombre que observó a una persona caminando con un cuchillo.
Según su relato, ese posible testigo habría visto lo sucedido, aunque tendría temor de hablar.
Policía: fue la primera víctima de la ola de los ataques
La muerte del hondureño no fue un hecho aislado aquella jornada. La Policía de Oakland informó que Gonzalo López fue la primera víctima de una ola de ataques en Oakland en la que otras cuatro personas resultaron heridas.
Las autoridades posteriormente arrestaron a un sospechoso identificado como José Jesús Rodríguez, de 34 años, en la cuadra 1500 de 39th Avenue.
La investigación continúa abierta para esclarecer las circunstancias de los ataques y establecer las responsabilidades correspondientes.
Para la familia de Gonzalo, sin embargo, queda una pregunta mucho más difícil de responder.
“Mi hermano era una gran persona, él no estaba tomado, él no le ponía a la droga, ¿por qué es que hacen eso?”, cuestionó Santos.

Acababa de regresar de Honduras
Detrás del hombre al que llaman "la primera víctima" de aquella sucesión de ataques había también un proyecto familiar que se interrumpió.
Gonzalo había regresado apenas unos días antes de Honduras. Vino al país de vacaciones para visitar a su hija adoptiva. Su intención, según la familia, era llevarla posteriormente a Estados Unidos.
Regresó a Oakland, retomó su rutina y el lunes salió con aquella bicicleta que necesitaba reparar, pero nunca completó el recorrido hasta la casa de su hermana.
“Que hagan justicia, no queremos que se quede eso así. Nosotros queremos justicia”, reclamó Santos.
Ahora la familia enfrenta un viaje completamente distinto al que Gonzalo realizó días atrás.
Después de volver de Honduras con planes para el futuro, serán sus restos los que emprenderán el camino de regreso.
Sus familiares preparan la repatriación mientras esperan que la justicia determine qué ocurrió aquella tarde en el parque César Chávez y por qué Gonzalo terminó siendo el primero de una cadena de víctimas.
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