Tras intensas deliberaciones a puerta cerrada, el Colegio Cardenalicio anunció con el tradicional humo blanco la elección del nuevo líder espiritual de la Iglesia católica la tarde de este jueves 8 de mayo en el Vaticano.
La fumata blanca emanó de la chimenea de la Capilla Sixtina a las 18:07 p. m. hora de Roma (10:07 a. m. hora de Honduras), acompañada del redoble de la campanas de la basílica, desatando una ola de júbilo entre los fieles congregados en la Plaza de San Pedro y en el resto del mundo.
El sucesor de San Pedro, cuyo nombre aún no ha sido revelado, tomará las riendas de una Iglesia que enfrenta desafíos cruciales en el siglo XXI.
La identidad del nuevo papa será dada a conocer desde el balcón de la basílica de San Pedro por el protodiácono francés Dominique Mamberti, encargado de formular el tradicional anuncio en latín 'Habemus papam'.
Después, el 267º pontífice se asomará al balcón para presentarse al mundo, especialmente a los 1,400 millones de católicos, e impartir su primera bendición 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo).
Dado que en el cónclave se vota cuatro veces al día, sumando la única que hubo ayer miércoles, se presume que la elección se ha producido en el cuarto escrutinio de este jueves.
Ayer miércoles y en la mañana de este jueves las fumatas habían sido negras, indicando que aún no había acuerdo en las tres primeras votaciones.
Según la normativa vaticana, para ser elegido papa son necesarios dos tercios de los votos. En este caso los cardenales electores son 133 por lo que el elegido necesita, como mínimo, 89 votos.
El papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) fue elegido en 2013 en la quinta votación, Benedicto XVI (Joseph Razinger) a la cuarta y Juan Pablo II (Karol Wojtyla) en 1978 a la octava.
En el último siglo, las elecciones más largas fueron las de Pío XI (Ambrogio Damiano Achille Ratti) en 1922, con catorce escrutinios, y la de Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) en 1958 con once.
La noticia ha sido transmitida por los medios de comunicación de todo el mundo, así como por los canales oficiales y multimedia de la Santa Sede.
¿Qué sigue después?
Desde la Capilla Sixtina el nuevo papa es invitado a ir a una habitación cercana, la llamada 'Sala de las Lágrimas', donde desde hace días está preparada la vestimenta que puede empezar a usar.
La habitación es conocida con ese nombre porque históricamente es el lugar donde el elegido podía permanecer tranquilo un momento y, eventualmente, rezar y llorar para desahogar la tensión acumulada.
En esa cámara hay tres hábitos largos o sotanas de color blanco de distinto tamaño en función de la altura del elegido, así como cuatro vestimentas cortas tipo sobrepelliz, una muceta o esclavina de color morado y una estola púrpura con decoración dorada.
También, si lo desea, puede escoger entre zapatos de distintos números, fajines, un cordón y una cruz dorada, todo allí dispuesto.
Cada papa elige cómo comparece ante los fieles en San Pedro y, así, en el caso de los dos últimos pontífices, el cardenal alemán Joseph Ratzinger salió al balcón con la esclavina y la estola mientras el argentino Jorge Bergoglio optó por aparecer sin esas piezas y se presentó al mundo solo de blanco, con la cruz en el pecho. (Con información de EFE).
LEA TAMBIÉN: ¿Por qué los papas eligen un nombre diferente al de su nacimiento?
