El abrazo entre Iris Flores y sus hijas marcó el final de varios meses de incertidumbre. En el aeropuerto Ramón Villeda Morales, en San Pedro Sula, tres hermanas volvieron a estar junto a su madre, quien había sido deportada a Honduras en julio.

Las menores, de 16, 13 y 4 años, dejaron atrás la vida que habían construido durante ocho años en Birmingham, Alabama, para regresar a Honduras y estar nuevamente con Iris.

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El viaje lo hicieron acompañadas por su abuela, Carla Pineda, madre de Iris, quien también vivió con emoción el momento en que la familia volvió a reunirse.

"Estoy muy ansiosa de ver a mis hijas y poderlas abrazar nuevamente", expresó Iris, según el reportaje de Noticias Univision, que acompañó a la familia durante este proceso.

Después de un largo viaje, las niñas finalmente pudieron abrazar a su madre. "Estoy muy alegre, porque volví a ver a mi mamá", dijo una de las adolescentes.

Otra de las hermanas explicó que, aunque quería continuar sus estudios en Estados Unidos, tomó una decisión pensando en su familia: "me puse a pensar que no podíamos vivir sin nuestra mamá".

Una decisión marcada por la separación

La historia de la familia cambió el pasado 30 de junio, cuando Iris fue arrestada durante un operativo federal relacionado con un caso de presunto fraude de identidad. Posteriormente, solicitó la autodeportación a Honduras.

Sus hijas quedaron solas en Estados Unidos y, de acuerdo con Noticias Univision, llegaron a temer que las autoridades migratorias asumieran su custodia.

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Ante la separación, las hermanas decidieron regresar voluntariamente al país para volver a vivir con ella.

Iris también tiene un niño de 7 años, pero había decidido enviarlo previamente a Honduras ante el temor de que pudiera quedar desprotegido si ella era detenida.

La hondureña explicó que su esposo está en un proceso para obtener la nacionalidad estadounidense y que su situación migratoria también era un factor para la familia.

Ahora, reunida nuevamente con sus hijos y con el acompañamiento de su madre, Iris enfrenta junto a su familia el reto de comenzar de nuevo en Honduras, establecer un hogar y lograr que las niñas retomen sus estudios.

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