Anthony Thomas Hoover, un estadounidense, despertó momentos antes de que los médicos comenzaran a extraerle los órganos para su donación tras un diagnóstico erróneo de muerte cerebral en un hospital de Kentucky, al que fue ingresado tras sufrir una sobredosis de drogas.

El caso, que ocurrió en octubre de 2021, se reveló ante el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes mediante una carta enviada por Nyckoletta Martin, activista promotora de la donación de órganos, según informó Noticias Univision.

La carta que describía el caso de Hoover se expuso en una sesión del subcomité de Vigilancia e Investigaciones en septiembre de 2024.

Natasha Miller, trabajadora presente en la sala de operaciones para su labor de preservación de órganos, reveló que vio al hombre moverse.

"Se movía, se agitaba en la cama… y cuando nos acercamos, se podía ver que le caían lágrimas. Estaba llorando visiblemente", declaró Miller al medio NPR, según publicó Noticias Univision.

Los médicos que iban a realizar la extracción de órganos se alarmaron y detuvieron el procedimiento, informó Miller.

Sin embargo, a pesar de las señales de vida, los superiores de una trabajadora de la organización Afiliados de Donadores de Órganos de Kentucky (KODA) la presionaron para que continuara con la extracción.

Secuelas que sufre Hoover

Hoover, que ahora tiene 36 años, no salió ileso del incidente. Su hermana, Donna Rhorer, reveló que desde entonces enfrenta serios problemas de memoria, además de dificultades para caminar y hablar.

"Me siento traicionada", expresó Rhorer, quien relató cómo los médicos intentaron justificar el procedimiento, asegurando que los movimientos y reflejos de su hermano eran normales en casos de muerte cerebral, después de que ella lo vio abrir los ojos.

Su caso ha generado un fuerte debate sobre la seguridad y precisión en los diagnósticos de muerte cerebral y su relación con la donación de órganos.

Aunque KODA defendió sus procedimientos, argumentando que nunca han recuperado órganos de pacientes vivos, expertos en el tema advierten que el caso de Hoover no es aislado.

Debido al impacto psicológico en el equipo que iba a extraer los órganos de Hoover, varios de sus miembros renunciaron a sus puestos en el hospital, incluida Nyckoletta Martin.

De acuerdo con la Administración de Recursos y Servicios de Salud, más de 103,000 personas en Estados Unidos están en espera de un órgano. En promedio, 17 personas mueren diariamente por la falta de donantes.