Veinte años después del hallazgo de una mujer dentro de un bidón en Mosela, Francia, su esposo confesó el asesinato. La Fiscalía de Metz confirmó que la víctima era Hakima Boukerois, una mujer cuya identidad las autoridades lograron establecer en abril pasado.

El fiscal David Touvet informó que Saîd Lalaouna, de 78 años, admitió el crimen de Hakima y también confesó el asesinato de su hijo, Yael, quien provenía de un matrimonio anterior de la víctima.

De acuerdo con la investigación, el caso avanzó tras las pruebas de ADN que permitieron identificar a Hakima. Las autoridades detuvieron a Lalaouna en junio de 2025 y lo vincularon con el crimen ocurrido hace dos décadas.

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Hakima Boukerois fue hallada en un bidón en 2005; dos décadas después, su esposo confesó el crimen tras la identificación por ADN.

La Fiscalía también señaló a una sobrina del acusado por presunta complicidad en asesinato. Un tribunal la colocó bajo supervisión judicial mientras avanza el proceso.

El hallazgo del cuerpo

Las autoridades localizaron el cuerpo de Hakima el 7 de enero de 2005, cerca de la carretera departamental 44E, en dirección al paso de Donon, en la comuna de Saint-Quirin.

Los investigadores indicaron que alguien ocultó el cuerpo en un depósito plástico utilizado para recoger agua de lluvia. Además, reportes del caso señalan que varias personas habían visto ese recipiente meses antes, a mediados de octubre de 2004, flotando en el río Sarre Rouge.

Durante años, el caso permaneció sin una identificación clara de la víctima. Sin embargo, los avances científicos y las pruebas genéticas permitieron a los investigadores confirmar que se trataba de Hakima Boukerois.

Posible condena en Francia

La legislación francesa castiga el homicidio con premeditación con cadena perpetua o penas de hasta 30 años de prisión. En los casos de cadena perpetua, la persona condenada debe cumplir un periodo mínimo de entre 22 y 30 años antes de solicitar libertad condicional, según las condiciones del expediente.

Para los homicidios dolosos sin premeditación, la pena puede alcanzar los 30 años de prisión. Cuando la víctima es menor de 15 años, una persona vulnerable o cuando el crimen incluye agravantes, la condena puede llegar a cadena perpetua.

La Fiscalía de Metz continuará con las diligencias para esclarecer todos los detalles del caso y determinar la responsabilidad penal de los señalados.

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