La operación interinstitucional que desplegaron las autoridades estadounidenses en el condado de Manitowoc, Wisconsin, dejó como resultado la captura de 24 personas indocumentadas, entre ellos un hondureño.

Entre ellas estaba José Hilario Moreno Portillo, un hondureño que expulsaron de Estados Unidos en agosto de 2020 y que volvió a ingresar ilegalmente.

Moreno Portillo enfrenta cargos por agresión sexual a un menor, según se documentó en el caso.

Estos hechos según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), lo colocan dentro de los perfiles criminales más peligrosos detectados en la redada.

Lo describen como “uno de los peores entre los peores”, subrayando la peligrosidad que representa su historial criminal.

El hondureño y la acusación

Al hondureño lo deportaron hace casi cinco años, pero logró regresar de manera irregular a Estados Unidos.

Su reincidencia y el tipo de delitos que se le atribuyen lo convirtieron en uno de los principales objetivos de la operación.

La subsecretaria del DHS, Tricia McLaughlin, señaló que en entrevistas a las víctimas, muchas de ellas menores de edad, ayudaron a identificar la red de trata y narcotráfico.

“En total, ICE arrestó a 24 indocumentados, incluyendo a personas condenadas por agresión sexual a un menor, atropello y fuga", detalló McLaughlin en un comunicado oficial.

El caso de Moreno Portillo, dijo, es un ejemplo de cómo redes criminales transnacionales ponen en riesgo a los más vulnerables: los niños.

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La operación interinstitucional

El operativo, lo lideró ICE, contó con el apoyo del FBI, la DEA, la Oficina de Alguaciles de Estados Unidos, la Patrulla Fronteriza (CBP.

El arresto del hondureño no solo expone la vulnerabilidad de las fronteras y la capacidad de redes transnacionales para reincidir.

Sino que expone la urgencia de proteger a las víctimas menores de edad, quienes cargan con las huellas más dolorosas de estos delitos.

La operación en Manitowoc envía un mensaje contundente: las autoridades estadounidenses intensifican sus acciones contra la trata de personas.

Además. contra la explotación infantil, que son delitos que siguen dejan cicatrices profundas en las comunidades afectadas.