Durante varios días un hondureño creyó que conversaba con una adolescente de 14 años. Intercambió mensajes, acordó un encuentro y recorrió cientos de kilómetros convencido de que al final del viaje encontraría a la menor con la que hablaba al otro lado de la pantalla.

Sin embargo, detrás de aquel perfil no había una adolescente, había un agente encubierto.

Esa decisión llevó a Israel Ramos Portillo, un hondureño de 39 años residente en Alabama, a enfrentar la justicia estadounidense y recibir una condena de 121 meses de prisión federal, equivalentes a poco más de diez años de cárcel.

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El hondureño y la trampa que comenzó en internet

De acuerdo con información divulgada por autoridades de Estados Unidos, el caso se remonta al 12 de abril de 2025, cuando agencias estatales y federales desarrollaron una operación encubierta orientada a detectar a personas que utilizan plataformas digitales para contactar menores de edad.

Durante el operativo, Ramos Portillo inició conversaciones con un perfil que aparentaba pertenecer a una adolescente de 14 años.

Según la investigación, las comunicaciones se extendieron durante aproximadamente dos semanas.

Conforme avanzaban los intercambios, el hondureño acordó reunirse con la supuesta menor en Tallahassee, Florida.

Lo que desconocía era que la cuenta era controlada por un detective que participaba en la operación.

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El viaje que selló su destino

Las autoridades sostienen que Ramos Portillo condujo desde Alabama hasta Florida para concretar el encuentro.

Pero la cita nunca llegó a ocurrir, al presentarse en el lugar acordado, agentes federales y estatales procedieron a detenerlo como parte de la investigación que ya seguían desde el inicio de los contactos.

Durante el arresto también se decomisó el teléfono celular, una pieza clave para los investigadores.

El análisis del dispositivo permitió corroborar que era la persona que había mantenido las conversaciones con el perfil encubierto y que realizó el viaje con la intención de encontrarse con quien creía era una menor de edad.

La condena

Tras el juicio, un jurado federal declaró culpable al hondureño por intentar persuadir a una menor para participar en actividades sexuales ilícitas y por viajar con el propósito de sostener una conducta sexual ilegal con una menor.

La Fiscalía Federal para el Distrito Norte de Florida informó que la condena impuesta fue de 121 meses de prisión.

Además, cuando recupere su libertad deberá cumplir cinco años de supervisión federal y será inscrito en el registro de delincuentes sexuales de Estados Unidos.

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También enfrentará deportación

Las consecuencias judiciales no terminan con la pena de prisión, se informó que una vez cumplida la condena, Ramos Portillo quedará bajo custodia migratoria para enfrentar un proceso de deportación.

La investigación fue desarrollada por la Oficina del Sheriff del Condado de Leon y agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), con apoyo del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos.

El caso forma parte de las estrategias utilizadas por las autoridades para identificar y detener a personas que intentan contactar menores de edad a través de internet antes de que puedan concretarse posibles delitos.

Lo que para el hondureño comenzó como una conversación en línea terminó convirtiéndose en una operación encubierta, un arresto y una condena que lo mantendrá más de una década tras las rejas.

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