Lo que comenzó como un recorrido de vigilancia del Ejército Mexicano en el poblado Loma Grande, municipio de Escuinapa, terminó en un enfrentamiento armado que dejó al descubierto algo más que una célula criminal: la huella de un reclutamiento que ya no reconoce fronteras; había un hondureño en la redada.
Tras repeler la agresión, los militares capturaron a 14 presuntos integrantes de un grupo armado vinculado al Cártel del Pacífico.
Entre ellos, dos nombres que encendieron las alertas: un ciudadano colombiano y un hondureño.
Aunque sus identidades no se revelaron, marca una tendencia que las autoridades ya observan con preocupación: la incorporación de extranjeros en estructuras del crimen organizado en México.
De interés: Desaparecidos en Jalisco: al menos 14 hondureños en la lista
Un hondureño, un arsenal de guerra y una célula bien equipada
El operativo dejó al descubierto la capacidad operativa del grupo. Las fuerzas de seguridad aseguraron 14 fusiles AK-47, 35 cargadores, 3,345 cartuchos útiles y 14 chalecos tácticos.
No se trataba de improvisados, era una célula armada con logística, entrenamiento y recursos suficientes para sostener un enfrentamiento directo contra fuerzas del Estado.
Todo el material decomisado se puso a disposición de la Fiscalía General de la República, que ahora profundiza en la investigación para determinar el alcance de la red.

El rastro extranjero en el narco
La presencia de un hondureño y un colombiano dentro del grupo refuerza una hipótesis cada vez más sólida: el crimen organizado está ampliando su base de reclutamiento más allá de sus fronteras.
No es un hecho aislado, la participación de extranjeros en estructuras criminales apunta a redes más complejas.
Apunta hacia el tráfico de drogas, las rutas y las operaciones requieren perfiles diversos, movilidad y conexiones internacionales.
Para Honduras, el dato golpea directamente y no solo por la nacionalidad de uno de los detenidos, sino por lo que implica: ciudadanos que terminan insertándose en engranajes delictivos fuera del país.

Una investigación que apenas comienza
El caso sigue bajo investigación federal y las autoridades buscan establecer los vínculos de los detenidos, identificar mandos superiores y entender cómo operaba esta célula en el sur de Sinaloa.
Pero el mensaje ya está sobre la mesa: el narco no solo se mueve entre territorios, también recluta entre países.
Y en esa dinámica, Honduras vuelve a aparecer, no solo como ruta… sino también como origen de piezas dentro de ese engranaje criminal.
Lea también: Del anonimato a la huida: hondureño cae con droga en Monterrey
