La vida de una familia hondureña cambió drásticamente en San Antonio, Texas, tras la detención de William Alexander Alfaro. El padre fue interceptado por cinco patrullas mientras trasladaba a sus tres hijos hacia su centro escolar.

El arresto ocurrió frente a los menores, incluyendo a Justin, un adolescente de 14 años con autismo y ciudadano estadounidense. Los niños presenciaron cómo los agentes federales esposaron a su padre a pesar de las súplicas familiares.

Aunque Alfaro se encontraba bajo un proceso de asilo y contaba con permiso laboral, fue deportado a Honduras recientemente. La familia denuncia que no se respetó su estado de salud, pues padece de tumores en una rodilla.

Desde Honduras, Alfaro lamentó que las autoridades migratorias no consideren situaciones humanitarias al momento de aplicar las leyes. Su expulsión ha dejado a su esposa e hijos en una situación de vulnerabilidad emocional y económica.

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Seguridad Nacional justifica la expulsión por antecedentes penales

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió una postura oficial calificando a William Alfaro como un extranjero con estatus ilegal. Según el reporte, el ciudadano hondureño contaba con antecedentes penales previos en el sistema estadounidense.

"Es un extranjero ilegal con antecedentes penales, condenado por posesión de identificación falsa, que ingresó ilegalmente en tres ocasiones", detalló el comunicado oficial.

FOTO: Captura de pantalla
Fotografía de William Alexander Alfaro utilizando muletas debido a los tumores de su rodilla. FOTO: Captura de pantalla

Las autoridades migratorias sostienen que el proceso de deportación se realizó bajo los marcos legales correspondientes y respetando el debido proceso. Para el gobierno, las múltiples entradas irregulares al país fueron determinantes para ejecutar la orden.

A pesar de tener una licencia de conducir vigente, los registros federales pesaron más al momento de la captura en San Antonio. La administración actual mantiene una política estricta contra quienes poseen condenas previas dentro del territorio norteamericano.

El contraste entre la visión familiar y la gubernamental refleja la dura realidad de la política migratoria actual. Mientras la familia ve a un padre trabajador, el estado lo clasifica como una prioridad de remoción.

Temor y angustia en la familia separada por 2,000 millas

Belkis Suazo, esposa del hondureño, manifestó sentirse desesperada y con el temor constante de ser la próxima en enfrentar un arresto similar. Ella ahora debe realizar las rutinas diarias con el miedo de no volver a casa.

“Ahora tengo miedo por mí también. Los dejo en la escuela, me voy al trabajo y no sé si voy a volver a verlos”, confesó Belkis.

La madre de familia relató que las imágenes del operativo policial del pasado 18 de marzo siguen grabadas en la mente de sus pequeños. Los niños lloran frecuentemente por la ausencia de su padre, quien era su principal sustento.

FOTO: Captura de pantalla
Fotografía de Belkis Suazo, la esposa de William Alexander Alfaro. FOTO: Captura de pantalla

Actualmente, la familia se encuentra dividida por miles de millas, manteniendo comunicación únicamente a través de videollamadas. La situación de salud del padre en Honduras también preocupa a sus parientes en los Estados Unidos.

Organizaciones de apoyo al migrante han tomado nota del caso para analizar si hubo fallos en el manejo del asilo solicitado. Por ahora, el destino de Belkis y sus tres hijos permanece bajo una sombra de incertidumbre legal.

Esta historia ha resonado en la comunidad latina de Texas, donde muchas familias viven bajo una presión migratoria constante. El caso de Alfaro evidencia que poseer documentos temporales no garantiza la permanencia definitiva en el país.

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