El sábado 3 de enero, Luis llamó a su hija simplemente para saludarla y decirle cuánto la amaba. Tres días más tarde, el martes 6 de enero a la 1:18 de la madrugada, el hombre que vivió 26 años en Estados Unidos como un trabajador ejemplar falleció en un hospital de California bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La pesadilla de la familia Yanez comenzó el 16 de noviembre en Nueva Jersey. Luis, un pintor de construcción originario de Santa Rita, Yoro, salió a desayunar y se detuvo a saludar a unos amigos en una parada de trabajo.
En ese momento, agentes de inmigración lo detuvieron, según su hija, Jossy Yanez, en una entrevista a Noticieros Hoy Mismos de TSi, simplemente por su apariencia latina.
A pesar de no tener antecedentes criminales y contar con una audiencia programada para el 8 de enero donde recuperaría su libertad, el ICE lo trasladó al centro de detención regional en Calexico, California.
Fue en este recinto donde su salud colapsó. Jossy relata que su padre, quien nunca padeció enfermedades cardíacas ni registros médicos previos, empezó a sufrir dolores intensos de estómago y náuseas cada vez que ingería los alimentos del centro.
Denuncias de "envenenamiento" y abandono médico
Las declaraciones de Jossy fueron desgarradoras y directas: “Prácticamente los están envenenando”.
Esta acusación surge tras confirmarse que otro hondureño de 42 años murió apenas un día antes que Luis, presentando exactamente los mismos síntomas estomacales.
La joven detalla que su padre solicitaba asistencia médica a través de unas tabletas electrónicas, pero el personal solo le entregaba pastillas para el dolor, automedicándolo sin realizar exámenes profundos.
Un compañero de celda que salió libre el 23 de diciembre reforzó las sospechas de la familia al advertirles en una llamada: “Ponte las pilas, porque aquí nos maltratan”.
Según los testimonios recopilados por la hija, otros detenidos pasan días tirados en el suelo con dolor sin recibir auxilio oportuno.
Un clamor por justicia y humanidad
Mientras el ICE atribuye la muerte a una afección cardíaca, Jossy desmiente esta versión y exige que las autoridades traten a los migrantes como seres humanos y no como animales.
La joven indicó que las autoridades estadounidenses solo se comunicaron para informar el deceso y exigir que los parientes cubran todos los gastos funerarios.
La familia Yanez ahora busca recolectar fondos para trasladar el cuerpo desde California hasta Houston, y finalmente repatriarlo a Honduras, ya que el consulado les advirtió que el proceso oficial podría tardar hasta dos meses.
"Mi papá era un señor trabajador que no merecía esto; dejó una hija llorando y nietos preguntando por él", sentenció Jossy en su súplica por justicia.
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