La tragedia de Denis Isaías Anariba Herrera causó dolor entre familiares y migrantes hondureños que siguen el sueño de llegar a Estados Unidos.
El joven, de 24 años, murió dentro de un contenedor ferroviario en Laredo, Texas, junto a otros migrantes que viajaban en busca de una nueva oportunidad.
Según reportes de las autoridades del condado de Webb, las víctimas sufrieron un golpe de calor dentro de un vagón sellado perteneciente a la empresa Union Pacific.

El hallazgo ocurrió el pasado 10 de mayo y las investigaciones continúan por un presunto caso de tráfico de personas.
Denis había vivido durante cinco años en Houston, Texas, pero las autoridades migratorias lo deportaron en diciembre del año pasado.
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Pese a ello, decidió emprender nuevamente el viaje para reencontrarse con su esposa y su hija de apenas un año.
Última conversión de Denis Isaías Anariba
Familiares relataron que desconocían que Denis viajaría en un tren de carga. En una de sus últimas conversaciones con su madre, el joven dejó un mensaje que hoy conmueve a quienes conocen su historia: “Nunca te olvidés de mi gordita, siempre ve a verla”.

La familia ahora enfrenta otro duro momento: reunir dinero para recuperar el cuerpo y darle sepultura. Sus seres queridos esperan apoyo de las autoridades consulares hondureñas para trasladarlo y realizar el funeral en los próximos días.
La muerte de Denis volvió a poner sobre la mesa los peligros que enfrentan cientos de migrantes hondureños que cruzan rutas irregulares hacia Estados Unidos, muchas veces expuestos a temperaturas extremas, redes de tráfico humano y condiciones inhumanas durante el trayecto.
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