Lo que debía ser el reencuentro más feliz en la vida de José Contreras se transformó en una pesadilla al tocar suelo estadounidense. El joven hondureño, protegido durante años por el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), regresó al país con un permiso oficial, pero fue arrestado por agentes de inmigración en el aeropuerto.
Su hermana, Emily Barahona, relata con profunda tristeza que la familia no logra asimilar este golpe. José fue enviado rápidamente al centro de detención de Port Isabel, en Texas, quedando nuevamente separado de sus seres queridos tras haber sido deportado anteriormente.

José no es un desconocido en Estados Unidos; llegó desde Honduras cuando apenas tenía ocho años. Su vida dio un vuelco este año cuando, al intentar poner en orden sus documentos de DACA, fue detenido y expulsado, dejando atrás toda una vida de esfuerzo.
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Lo arrestaron en el aeropuerto al momento de volver
El motivo principal del regreso de José era conocer a su hijo Mateo, quien nació mientras él estaba en Honduras. Con un documento de "parole" aprobado por las propias autoridades, el joven voló con la esperanza de abrazar a su bebé por primera vez esa misma semana.
Sin embargo, la alegría se borró en un instante. A pesar de contar con el permiso legal de entrada, los oficiales lo detuvieron apenas aterrizó. Para su familia, esto parece una contradicción cruel: el mismo gobierno que le permitió viajar fue el que lo puso tras las rejas al llegar.

"Es injusto; es mi hermano, es hijo, esposo, papá.", comenta su hermana. El dolor es doble al saber que José sigue perdiéndose los primeros días de vida y el crecimiento de su pequeño hijo.
Una batalla legal para liberal al hondureño
La defensa de Contreras, encabezada por la abogada Stacy Tolchin, sostiene que todo el proceso ha sido irregular. Alegan que la deportación inicial violó las protecciones que DACA garantiza a quienes llegaron al país siendo menores de edad.
La abogada recalca que José es un ciudadano ejemplar sin antecedentes penales. El problema radica en una orden de expulsión que data de cuando él tenía ocho años, un documento que el gobierno parecía haber superado cuando le otorgaron sus permisos de DACA anteriormente.

Por otro lado, el Departamento de Seguridad Nacional ha sido tajante al declarar que este programa no ofrece una estancia legal permanente. Esta postura mantiene en vilo a miles de jóvenes "dreamers" que temen pasar por la misma situación que este hondureño.
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Un mensaje de resistencia entre lágrimas
En casa de los Contreras, el ambiente es de luto. Emily confiesa que la ausencia de su hermano ha dejado un vacío imposible de llenar y que sus noches están marcadas por el llanto. Sienten que, bajo la administración actual, los jóvenes con DACA están siendo blanco de ataques constantes.
A pesar de sentirse maltratados por el sistema, la familia no se rinde. Le han pedido a José que mantenga la frente en alto dentro de la detención, mientras ellos agotan todos los recursos legales posibles para recuperar su libertad.

La lucha ahora no es solo por traerlo de vuelta a casa, sino por el derecho de un padre a conocer a su hijo. La historia de José se ha vuelto un grito de auxilio para miles que piden un trato más humano en los procesos migratorios.
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