Una familia enfrenta una carrera contrarreloj que podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte. José Alfredo Pacheco, de 37 años, padece una enfermedad renal terminal y necesita con urgencia un trasplante de riñón en Illinois, Estados Unidos.
Su hermano, José Gregorio González, es el donante compatible dispuesto a salvarle la vida, pero actualmente se encuentra detenido por las autoridades migratorias en Indiana y corre el riesgo de ser deportado a Venezuela.
La detención ocurrió a inicios de marzo, luego de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) interceptaran a González a las afueras de su casa.
Desde entonces permanece en el Centro de Detención del Condado de Clay, pese a que no tiene antecedentes penales y cumplía con los requisitos de supervisión establecidos por ICE.
González, de 43 años, había llegado al país el año pasado con la esperanza de apoyar a su hermano menor, diagnosticado con insuficiencia renal en diciembre de 2023. Desde entonces, se convirtió en su cuidador y único donante disponible para un trasplante.

La alternativa médica más viable es que González realice la donación, ya sea directa o a través de un programa de intercambio renal emparejado, lo que incluso podría salvar dos vidas, según médicos que han acompañado el caso.
¿Cuál es el panorama para el venezolano?
El panorama se complicó aún más con la reanudación de vuelos de deportación a Venezuela el pasado 8 de marzo, lo que pone en inminente peligro la permanencia de José en el país.

La comunidad local de Chicago, encabezada por la organización sin fines de lucro Proyecto Resurrección, ha intensificado los llamados a favor de su liberación humanitaria.
El lunes por la noche, decenas de personas se reunieron en una vigilia para exigir a las autoridades migratorias que otorguen una medida que permita a González seguir con el proceso de donación.
"Hay múltiples vidas en juego", advirtió Tovia Siegel, directora de organización y liderazgo del Departamento de Justicia para Inmigrantes de The Resurrection Project, que representa legalmente a los hermanos.
Su hermano espera que se quede en el país
Pacheco, quien acude a diálisis tres veces por semana a las cuatro de la mañana, expresó en entrevista con medios locales su desesperación.
"Denle una oportunidad a mi hermano y a mí de seguir viviendo". Por su parte, González, desde el centro de detención, dijo en una llamada telefónica: "Espero poder salir y lograr ese objetivo de darle mi riñón a mi hermano".
