Al menos 47 personas murieron tras un ataque armado contra una iglesia ubicada en Kenscoff, Haití, una localidad afectada por el avance de las pandillas y por una creciente ola de violencia.
El alcalde de Kenscoff, Massillon Jean, condenó la masacre y afirmó que los responsables asesinaron a varias víctimas bajo una modalidad similar a una ejecución.
El funcionario también confirmó la desaparición de varias personas, mientras los equipos de búsqueda continúan las labores en la zona.
El ataque ocurrió durante la noche del domingo en un campamento que albergaba a personas desplazadas por la violencia.
De acuerdo con las autoridades locales, hombres armados irrumpieron en el lugar, mataron a decenas de personas y se llevaron a otras contra su voluntad.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó que al menos 47 personas perdieron la vida durante la incursión. Autoridades haitianas describieron lo ocurrido como una “noche de terror” ante la magnitud de los asesinatos y los secuestros.
¿Por qué atacaron la iglesia en Haití?
Massillon Jean explicó que los atacantes también dirigieron sus acciones contra un espacio donde vivían personas que ya habían abandonado sus hogares para escapar de la violencia.
La situación refleja el impacto de las pandillas sobre la población haitiana. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calculó en junio que cerca de 1.5 millones de personas permanecen como desplazadas internas a causa de la inseguridad.
El organismo también advirtió que la violencia ya no afecta únicamente a Puerto Príncipe y que los grupos armados han extendido sus operaciones hacia otras regiones del país.
Haití, con una población cercana a los 11 millones de habitantes, enfrenta desde hace años una profunda crisis política, económica y de seguridad.
Las pandillas han ampliado su control territorial y han incrementado los asesinatos, secuestros, agresiones sexuales y el reclutamiento de menores.
Gobierno anuncia refuerzos de seguridad en Kenscoff
La oficina del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, expresó su “profunda compasión” por las víctimas y sus familiares tras conocer la magnitud del ataque.
El Gobierno también anunció el envío de refuerzos de seguridad a Kenscoff con el objetivo de recuperar el control de la zona y contener a las bandas que intentan ampliar su dominio en las áreas montañosas y suburbanas de Puerto Príncipe.
Kenscoff ha registrado enfrentamientos frecuentes entre grupos criminales y fuerzas de seguridad debido a su ubicación estratégica en las alturas cercanas a la capital haitiana.
La ONU, por su parte, respaldó la creación de una fuerza internacional para apoyar a la Policía Nacional de Haití en el combate contra las pandillas.
El plan contempla a largo plazo la participación de unos 5,500 policías y militares extranjeros, aunque las autoridades todavía no han precisado cuántos integrantes ya operan en territorio haitiano.
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