Los ocho mundos que componen el sistema solar, se dividen en planetas rocosos como ser: Mercurio, Venus, La Terra, Marte. Y los gigantes gaseosos como: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

- Planetas rocosos
Mercurio, Venus, La Tierra y Marte, se sitúan en las órbitas más cercanas del Sol, ya que cuentan con un núcleo metálico en su interior y están conformados por materiales sólidos.
Mercurio

Fue nombrado Mercurio, en honor a Hermes el mensajero de los dioses griegos del Olimpo.
Venus

Es el objeto más brillante que se puede ver en el firmamento desde la Tierra, esto propició desde la antigüedad que por su brillo y belleza los romanos asociaran el planeta con la diosa de la belleza y el amor, Venus.
La Tierra

Marte

El planeta recibe su nombre en honor a Ares, el dios de la guerra. Luego, los romanos lo bautizaron tal y como ocurre con el resto de planetas, con el equivalente en su mitología para los dioses griegos, en este caso Marte.
- Gigantes gaseosos
Las órbitas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se ubican mucho más lejos del Sol, en la parte exterior del sistema solar y están conformados en su mayoría por gas, por lo que son conocidos como planetas exteriores o planetas jovianos.
Júpiter

Recibe el nombre del dios entre dioses del Olimpo, Zeus que es Júpiter en la mitología romana. Además, tiene más del doble de la masa que el resto de planetas juntos.
Saturno

Saturno es el segundo planeta más grande del sistema solar, y recibe su nombre al igual que Júpiter por uno de los dioses más importante de la mitología para griegos y romanos, quienes respectivamente se referían a él como Cronos y Saturno.
En las sendas mitológicas fueron padres de Zeus y Júpiter. Cronos y Saturno era de hecho los dioses del tiempo y la agricultura. El elemento más llamativo son sus 7 anillos.
Urano

El dios Urano fue en la mitología griega el dios del cielo. Se trata del primero de los gigantes helados de nuestro sistema planetario y está compuesto por una especie de "hielo" fluido de agua, amon´´iaco y metano.
Neptuno

El nombre del planeta Neptuno, dios de los océanos para los romanos, en un proceso parecido al que tuvo lugar con Urano, fue adoptado por consenso dentro de la comunidad de astrónomos.
