"La situación es imprevisible en estos momentos y nos esperan días difíciles", dijo el viernes por la noche David Eby, el primer ministro del estado de Columbia Británica, que declaró el estado de emergencia en su región.

Los 20.000 habitantes de Yellowknife, una de las principales ciudades del extremo norte de Canadá, tuvieron hasta el viernes por la noche para abandonar esa localidad, que está muy aislada.

"Me siento perdido, no tengo ni idea de lo que sucederá a partir de ahora", declaró a la AFP Byron Garrison, de 27 años, un trabajador en el sector de la construcción que llegó al aeropuerto de Calgary desde Yellowknife acompañado por su novia y un amigo.

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Los habitantes evacuados de los territorios septentrionales se registran en una sala del aeropuerto y luego los realojan en hoteles.

"El gobierno nos dijo que tenemos que irnos. Entonces, con mi mujer tomamos algo de ropa y a Rosy (su perro)", explicó Richard Manubag, 53 años, empleado en un café de Yellowknife, quien confiaba en pasar solo "tres o cuatro días", en Calgary, situada a 1.700 kilómetros al sur de su localidad.

"Estoy triste. (...) Pienso en todo lo que tengo en mi casa, no sé qué sucederá", añade.