Honduras puede estar a pocas horas del mercado estadounidense, tener acceso a dos océanos y ofrecer condiciones atractivas para instalar una empresa. Pero decidir invertir es apenas el comienzo.
Después vienen los permisos, la electricidad, las reglas, la disponibilidad de divisas, la seguridad de la tierra y, si algo sale mal, la capacidad de resolver una disputa.
Ese es el otro lado del clima de inversión en Honduras que Estados Unidos coloca bajo la lupa en sus evaluaciones sobre el país.
El Departamento de Estado emitió en septiembre el "2026 Investment Climate Statements: Honduras" (Declaración sobre el Clima de Inversión), un informe analítico anual que examina las condiciones económicas, legales, políticas y de mercado.
Funciona como una guía de evaluación de riesgo para inversionistas, empresas y tomadores de decisiones estadounidenses que consideran destinar capital o realizar negocios en Honduras.
El Departamento de Estado reconoce que el país posee ventajas para atraer capital extranjero, entre ellas su proximidad con Estados Unidos, recursos naturales y zonas agrícolas productivas.
También está CAFTA-DR, que proporciona protecciones y condiciones comerciales para las inversiones estadounidenses.
Sin embargo, las empresas consultadas por Washington señalaron obstáculos que complican esa ecuación.
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Conseguir un permiso puede ser el primer obstáculo para invertir
Una empresa extranjera que quiera entrar en minería, energía, salud, telecomunicaciones, transporte aéreo, agricultura, actividad forestal o educación necesita generalmente autorizaciones gubernamentales.
Y allí puede comenzar la espera, los inversionistas estadounidenses reportan largos períodos para obtener permisos ambientales y otras aprobaciones regulatorias o legislativas.
Infraestructura, telecomunicaciones, minería y energía figuran entre los sectores donde las compañías estadounidenses señalan problemas con mayor frecuencia.
Las empresas también describen los requisitos regulatorios como complejos y prolongados.
El problema tiene otra capa, aunque buena parte de las regulaciones son nacionales, también existen disposiciones municipales y los requisitos pueden variar dependiendo del lugar donde pretenda instalarse una inversión.
Eso significa que una compañía no solamente debe preguntarse qué necesita para operar en Honduras, sino qué exigencias encontrará específicamente en el municipio donde pretende hacerlo.

La energía entra en las cuentas
Encender las máquinas tampoco es un asunto secundario, la electricidad aparece repetidamente entre las preocupaciones empresariales recogidas por Estados Unidos sobre el clima de inversión en Honduras.
El informe de 2024 advertía sobre dificultades reportadas por compañías privadas para conectarse a la red o conseguir permisos para generar su propia electricidad.
También señaló la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y los retrasos en los pagos a productores de energía.
Para una empresa industrial, el problema puede reflejarse directamente en sus costos. No basta con disponer de electricidad: necesita saber cuánto costará, si será estable y qué deberá hacer para garantizar su producción cuando falle el suministro.
Una ley que dejó inquietud en el sector energético
Hay un elemento todavía más delicado que señala el informe, la Ley Especial para Garantizar el Servicio de la Energía Eléctrica como un Bien Público de Seguridad Nacional, aprobada en mayo de 2022, aparece en las evaluaciones estadounidenses.
El Departamento de Estado recogió la interpretación de productores de energía de que algunas disposiciones permiten al Estado terminar contratos o adquirir plantas cuando no se alcance un acuerdo en la renegociación de contratos de suministro.
La incertidumbre aumentó cuando en mayo de 2024 el Gobierno inició una intervención temporal de la empresa privada Bonaca Electric Company (BELCO).
Para un inversionista, el asunto trasciende una compañía y lo que está en juego es la previsibilidad de las reglas bajo las cuales se coloca el capital.

Tener una tierra no siempre significa terminar la discusión
Comprar una propiedad también puede abrir otro frente y los informes estadounidenses advierten durante años sobre problemas en la titulación y registro de tierras en Honduras.
Una estimación citada por el Departamento de Estado señala que aproximadamente el 80 % de las tierras privadas estaría sin título o incorrectamente titulada.
A eso se agregan diferencias entre registros, disputas que pueden tardar años en resolverse y denuncias de corrupción relacionadas con ventas, escrituras y resolución de conflictos.
El panorama se vuelve todavía más complejo con las ocupaciones, la evaluación estadounidense señala un aumento de invasiones de propiedades hondureñas y extranjeras por grupos campesinos.
También señala a grupos criminales armados, particularmente en determinadas zonas rurales.
La respuesta de las autoridades locales, según los reportes recogidos, no siempre ha sido suficiente.
Una tierra atractiva para desarrollar un proyecto puede convertirse así en un problema jurídico antes de que comience la inversión.
Corrupción: desde un permiso hasta una escritura
La corrupción atraviesa varios de esos obstáculos, tanto empresas como ciudadanos estadounidenses reportaron que la corrupción en el sector público y en el Poder Judicial representa una limitación significativa para la inversión.
Los señalamientos abarcan contratación pública, emisión de permisos, aduanas, transacciones inmobiliarias —especialmente transferencias de títulos de propiedad— y el propio sistema regulatorio.
El efecto para una empresa es particularmente sensible: un trámite que debería tener un costo y un plazo determinados puede convertirse en incertidumbre sobre cuánto demorará realmente y bajo qué condiciones terminará resolviéndose.

Si hay pleito, aparece otra interrogante
¿Qué ocurre cuando el inversionista y el Estado terminan enfrentados? Honduras formalizó el 25 de agosto de 2024 su retiro del Convenio del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
El mecanismo es una de las vías internacionales disponibles para resolver controversias entre inversionistas extranjeros y Estados.
El país dispone además de mecanismos nacionales de arbitraje, pero la salida del CIADI añadió otro elemento al debate sobre las garantías disponibles para quienes colocan capital extranjero en Honduras.
El asunto adquirió todavía más peso por las controversias alrededor de las antiguas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), incluido un reclamo internacional presentado por uno de sus promotores.
Pero el país, volvió oficialmente al CIADI el 16 de agosto de 2026, después de completar el proceso para reincorporarse al organismo.
El dinero también puede quedar atrapado
Hay una traba menos visible, pero especialmente importante para cualquier inversionista: conseguir dólares y sacar los rendimientos de su inversión.
La evaluación estadounidense más reciente señala restricciones prácticas para acceder a divisas.
Esto ocurre pese a que la legislación de inversiones garantiza acceso a moneda extranjera para determinadas operaciones.
Empresas reportaron dificultades para conseguir las cantidades requeridas para obligaciones como importaciones, regalías, rentas, dividendos y repatriación de capital.
Eso cambia la pregunta, ya no se trata únicamente de cuánto puede ganar una empresa en Honduras.
También importa si puede convertir y movilizar ese dinero cuando lo necesita.
Honduras también tiene cartas a su favor
El diagnóstico no significa que invertir en Honduras sea imposible ni que las empresas extranjeras estén abandonando automáticamente el país.
Más de 200 compañías estadounidenses operaban en Honduras según las evaluaciones del Departamento de Estado, y el país conserva ventajas difíciles de ignorar.
Su cercanía con Estados Unidos reduce distancias frente a otros centros de producción.
Puerto Cortés abre una salida estratégica al Caribe y CAFTA-DR proporciona un marco comercial privilegiado con el principal socio económico hondureño.
Honduras cuenta además con recursos naturales y zonas agrícolas capaces de atraer capital.
Por eso las trabas pesan más y ahora el desafío del clima de inversión en Honduras es que una empresa mire hacia el país.
Consiste en lograr que, cuando haga las cuentas, los obstáculos no terminen pesando más que la oportunidad de invertir.
Permisos, energía, corrupción, disputas por tierras, acceso a divisas e incertidumbre jurídica siguen entrando en esa ecuación.
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