El caso que estremeció a la provincia de Salta llegó a su desenlace judicial. Este 30 de abril de 2026, José Eduardo 'Jota' Figueroa, de 46 años, fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, de 37, en un fallo que cierra uno de los episodios más impactantes de los últimos años en Argentina.
El tribunal, integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, determinó la culpabilidad del acusado por homicidio doblemente calificado: por el vínculo con la víctima y por mediar violencia de género.
La sentencia también incluyó la pérdida de la responsabilidad parental, la suspensión del contacto con sus hijos y su incorporación al Banco de Datos Genéticos.
La decisión judicial fue recibida con alivio por parte de los familiares de la víctima, quienes durante casi tres años exigieron justicia. Además, el fallo refuerza el mensaje institucional frente a los casos de violencia de género, en un contexto donde estos crímenes siguen generando alarma social.
El crimen en El Tipal: reconstrucción de un hecho brutal
El femicidio ocurrió el 4 de agosto de 2023 dentro de un automóvil ubicado en el barrio privado El Tipal, un exclusivo club de campo en Salta donde residía la familia. De acuerdo con la autopsia, Mercedes Kvedaras murió por asfixia provocada por estrangulamiento y sofocación, además de presentar múltiples lesiones en su cuerpo.
Horas antes del crimen, distintos testigos señalaron que Figueroa mantenía una actitud aparentemente normal. Según los relatos, incluso se mostraba tranquilo, bromeaba y compartía con sus hijos, lo que posteriormente generó mayor desconcierto entre quienes lo conocían.

Tras el hecho, el propio acusado envió mensajes que alertaron a familiares. Esta situación derivó en una búsqueda que culminó con el hallazgo del vehículo y la escena del crimen, un momento descrito como estremecedor por quienes participaron en ese primer descubrimiento.
Testimonios clave en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras
Durante el proceso judicial, que inició en abril de 2026, declararon familiares, amigos y especialistas que permitieron reconstruir la dinámica de la pareja. Entre ellos, María Mercedes Ibarra fue una de las primeras en brindar su testimonio, relatando cómo se produjo el hallazgo del automóvil.
Por su parte, Gustavo Alberto Juncosa, tío del acusado, describió a Figueroa como un padre presente y colaborador en el hogar, aunque reconoció que existían tensiones en la relación. Esta dualidad en la percepción del acusado fue uno de los elementos que marcó el desarrollo del juicio.
Asimismo, Nora Figueroa, amiga cercana, afirmó que la pareja proyectaba una imagen de estabilidad, lo que hizo aún más impactante el desenlace.
A esto se sumaron evaluaciones como la de la psiquiatra Dori Mabel Flores, quien aportó detalles sobre el estado mental del acusado tras el crimen, mientras que otras intervenciones, como la de una médium, generaron polémica dentro del proceso.
Confesión y sentencia: el cierre de un caso que conmocionó a Argentina
En medio del juicio, José Figueroa reconoció su responsabilidad en el crimen. "Yo tengo que pagar, yo soy el responsable", expresó ante el tribunal, en una declaración que marcó un punto clave en el proceso judicial. Además, pidió perdón a sus hijos y a la familia de la víctima, en un testimonio cargado de emoción.
Sin embargo, pese a la confesión, el acusado evitó brindar detalles sobre cómo ocurrió el hecho. Esta falta de precisión dejó interrogantes abiertos, aunque no impidió que el tribunal avanzara hacia una condena ejemplar.
Finalmente, el fallo dictado el 30 de abril de 2026 no solo estableció la pena máxima, sino que también ordenó investigar a peritos por presunto falso testimonio y ejercicio ilegal de la profesión, ampliando así el alcance judicial del caso.
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