Kayley Boda, una joven originaria de Manchester, Inglaterra, reveló que enfrenta un diagnóstico de cáncer de pulmón en etapa avanzada, con una expectativa de vida de aproximadamente 18 meses.

La propia joven decidió compartir su historia con el objetivo de advertir a otros adolescentes y jóvenes sobre los posibles riesgos asociados al uso de cigarrillos electrónicos, una práctica cada vez más común a temprana edad.

¿A qué edad comenzó a vapear la joven?

Según su testimonio, Kayley inició el consumo de vapeadores cuando tenía apenas 15 años. Con el paso del tiempo, su uso se volvió frecuente, llegando a utilizar el dispositivo hasta 600 veces por semana.

Este hábito, en una etapa en la que sus pulmones aún estaban en desarrollo, habría contribuido al deterioro progresivo de su salud, aunque los médicos no establecieron una causa única.

Antes de presentar síntomas graves, la joven había cambiado a vaporizadores desechables, incrementando aún más su exposición.

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Imagen de referencia de una joven fumando vape.

Síntomas ignorados y diagnóstico tardío

Los primeros signos de alerta aparecieron en enero de 2025, cuando comenzó a experimentar tos persistente y expulsión de una sustancia marrón con partículas granuladas.

En múltiples consultas médicas iniciales, su condición fue tratada como una infección respiratoria. Sin embargo, la situación se agravó cuando empezó a toser sangre, lo que llevó a realizar estudios más exhaustivos.

Una radiografía reveló anomalías en su pulmón, y posteriormente fue sometida a siete biopsias. A pesar de que inicialmente los médicos descartaban cáncer debido a su juventud, los resultados confirmaron la enfermedad.

Un proceso médico complejo y doloroso

Tras el diagnóstico en etapa uno, Kayley fue sometida a una cirugía para extirpar parte de su pulmón derecho y ganglios linfáticos cercanos.

Durante el procedimiento, el cáncer fue reclasificado a etapa tres, al detectarse una mayor propagación de células malignas. Posteriormente, inició quimioterapia, tratamiento que, según relató, le provocó fuertes efectos secundarios.

Meses después, en febrero, recibió el alta médica, pero su recuperación fue breve. Nuevos síntomas la llevaron nuevamente al hospital, donde se confirmó la reaparición del cáncer en la pleura.

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Diagnóstico final: etapa cuatro

El 9 de abril, los médicos le informaron que su enfermedad había avanzado a etapa cuatro, la fase más avanzada del cáncer, con una expectativa de vida estimada en 18 meses.

Según especialistas, este tipo de diagnóstico suele ser más común en personas de mayor edad, lo que ha llamado la atención en este caso por tratarse de una paciente joven.

Un llamado a la conciencia

Kayley Boda asegura que decidió hacer pública su historia para generar conciencia sobre los posibles riesgos del vapeo, especialmente entre adolescentes.

Aunque no existe una conclusión médica definitiva sobre la causa de su enfermedad, los especialistas le indicaron que el consumo de cigarrillos electrónicos y tabaco pudo haber influido en el desarrollo del cáncer.

Su testimonio también revela que, antes del diagnóstico, presentó síntomas atípicos como erupciones cutáneas, que inicialmente fueron tratadas como otras enfermedades sin éxito.