Kayley Boda, una joven de 22 años residente de Manchester, Reino Unido, enfrenta una noticia devastadora. Tras siete años de consumo de cigarrillos electrónicos, los médicos confirmaron que padece un agresivo cáncer terminal de pulmón.
La joven inició este hábito a los 15 años. A principios de 2025, Kayley comenzó a experimentar una tos persistente y a expulsar una sustancia marrón granulada, síntoma que luego escaló a tos con sangre.
A pesar de acudir a consulta ocho veces, los médicos inicialmente descartaron sus síntomas como simples infecciones respiratorias. Sin embargo, estudios más profundos y siete biopsias revelaron la presencia de tumores malignos en sus pulmones.
Actualmente, los especialistas han informado a la joven que su pronóstico es reservado. Debido a que el cáncer se extendió a la pleura, los médicos estiman que le quedan menos de dos años de vida.
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La batalla médica y la reaparición de la enfermedad
En agosto de 2025, Kayley fue diagnosticada en una etapa inicial, pero la cirugía reveló que el cáncer ya estaba en etapa tres. Los especialistas tuvieron que extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Aunque recibió quimioterapia y en febrero de 2026 fue declarada libre de cáncer, la alegría duró poco tiempo. Apenas dos meses después, los estudios confirmaron que la enfermedad había regresado con mayor fuerza.
Kayley utilizaba frecuentemente vapeadores desechables de 600 caladas por semana. Ella relató que el cambio de dispositivos reutilizables a desechables coincidió con el inicio de sus peores síntomas respiratorios.

Ante su situación, la joven ha lanzado una advertencia contundente en sus redes sociales. "Deja de usar cigarrillos electrónicos, porque te pasarán factura", manifestó con la esperanza de que otros jóvenes abandonen el hábito.
Riesgos científicos y advertencias sobre el vapeo
Este caso ha reabierto el debate internacional sobre la seguridad de los dispositivos electrónicos. Muchos jóvenes perciben el vapeo como una alternativa inofensiva, pero los médicos advierten que los riesgos son reales.
Estudios recientes indican que el aerosol del vapeo provoca estrés oxidativo y daño directo en el ADN. Los neumólogos señalan que la exposición constante puede derivar en enfermedades graves antes de los 30 años.
Además del cáncer, el vapeo está vinculado con el colapso pulmonar, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Los dispositivos también pueden exponer a los usuarios a metales pesados altamente dañinos para el organismo.
La familia de Kayley ha iniciado una campaña para recaudar fondos en busca de tratamientos experimentales en Europa. Su objetivo es prolongar la vida de la joven y continuar difundiendo su mensaje de prevención.
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