Karla Flores, una manicurista de 19 años, enfrentó lo impensable: tres cirugías cerebrales en menos de un mes para remover tumores extremadamente peligrosos.

La tercera intervención, inédita a nivel médico, marcó un hito: los cirujanos accedieron a su columna cervical a través de la cuenca del ojo izquierdo para extirpar un tumor que amenazaba con paralizarla.

El procedimiento, liderado por el neurocirujano Mohamed Labib del Centro Médico de la Universidad de Maryland, fue considerado de alto riesgo y carácter experimental.

Las rutas tradicionales —por la parte posterior del cuello o por la boca— implicaban riesgos elevados de infección y visibilidad limitada.

LE PUEDE INTERESAR: Reumatólogo inventaba diagnósticos para lucrarse y costearse una vida de lujos

Por eso, el equipo optó por una vía radical: ingresar por debajo del ojo izquierdo, una técnica nunca antes utilizada para tratar un cordoma espinal.

Prácticas en cadáveres previo cirugía

Labib, junto a la cirujana Andrea Hebert y el cirujano plástico Kalpesh Vakharia, practicó durante semanas en modelos de cadáveres para perfeccionar la técnica.

El 1 de mayo de 2024, tras casi 19 horas de intervención, se logró remover el tumor que comprimía su médula espinal. Para acceder a la zona afectada, se retiraron partes del hueso orbital y de la mandíbula superior. Con herramientas endoscópicas, el equipo extrajo cuidadosamente el tumor.

La cirugía concluyó con una reconstrucción facial que utilizó hueso de su cadera y placas de titanio. A pesar del alto riesgo, no hubo complicaciones mayores, aunque Karla aún presenta visión borrosa en el ojo izquierdo y usa un collarín para proteger su cuello.

Esta intervención pionera no solo salvó su movilidad, sino que podría abrir nuevas rutas para tratar tumores que antes se consideraban inoperables. "A veces, como cirujanos, somos cautivos del miedo", reflexionó Labib. "Pero el miedo debe impulsarnos a comprender".

Hoy, Karla continúa su recuperación. Recibe terapia de protones y, según las últimas pruebas, no hay señales de que el cáncer haya regresado. Sin embargo, enfrenta una deuda médica cercana a los 600,000 dólares, ya que el procedimiento no fue cubierto por su seguro.

Sueña con abrir su propio salón de uñas. Mientras tanto, diseña desde casa, celebra la vida y sonríe cada vez que recuerda que, después de esa cirugía, pudo volver a ver a sus padres.

Esta nota se basa en un reportaje original de The Washington Post y fue redactada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial (IA).

ADEMÁS: ¡Histórico! En California logran primer trasplante de vejiga humana