Lo que comenzó como una aparente oportunidad laboral en el extranjero terminó convirtiéndose en una pesadilla para un grupo de mujeres colombianas víctimas de trata y explotación sexual en Bahréin, un país del Golfo Pérsico.
La Policía Nacional de Colombia, a través de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), informó que tras varios meses de investigación y gracias al testimonio de una de las sobrevivientes, logró desmantelar una red internacional de trata de personas que tenía una de sus bases de reclutamiento en Pereira, Risaralda.
Según el relato de Claudia, una de las víctimas, todo comenzó cuando su mejor amiga, identificada como Keila, le ofreció un supuesto empleo como modelo en Dubái, con la promesa de ganar sumas elevadas de dinero.
La joven viajó desde Pereira hacia Bogotá junto a otras mujeres, pero al llegar al aeropuerto descubrió que el destino real era otro.
"En ningún momento decía Dubái. Ella me dijo que era cerca y que luego llegaríamos por tierra", relató.
El destino final fue Bahréin, donde fueron recibidas por Keila y su pareja, quienes les confiscaron los pasaportes y las retuvieron en un hotel con decenas de mujeres de distintas nacionalidades.
Les exigieron pagar una supuesta deuda de 10,000 dólares (263,500 lempiras) por gastos de viaje y alojamiento, forzándolas a prostituirse para “abonar” a esa deuda.
"Nos quitaban el pasaporte y decían que no podíamos salir hasta pagar. Había mujeres de Colombia, México, Tailandia y Rusia. Nos obligaban a atender a los clientes las 24 horas", relató Claudia, quien logró escapar después de seis meses.
Una vez fuera del país, la víctima contactó a su familia y denunció lo ocurrido ante las autoridades colombianas.

Captura de mejor amiga involucrada en trata de personas
Su testimonio, junto con el de otras mujeres, permitió a la Dijín identificar a Keila, una ciudadana venezolana que operaba en Colombia desde hace nueve años y que coordinaba la captación de jóvenes vulnerables con falsas ofertas laborales.
Los investigadores determinaron que la organización tramitaba visas, pasaportes y boletos aéreos para trasladar a las mujeres a Medio Oriente, donde eran explotadas sexualmente bajo amenazas y vigilancia constante.
"Las víctimas eran intimidadas con amenazas de muerte y hasta advertencias de colocar bombas en las casas de sus familias", explicó un oficial de la Dijín.
La operación, realizada en coordinación con las autoridades de Bahréin, permitió la captura de al menos diez personas vinculadas a la red y el rescate de varias mujeres que permanecían retenidas.
Hoy, Claudia vive fuera del país por motivos de seguridad, pero su testimonio fue clave para lograr justicia.
"Me gustaría volver a Colombia, pero me da miedo. No caer en esto… por favor, no crean en promesas fáciles", expresó con voz entrecortada.
(Nota creada con ayuda de la IA e información de Noticias Caracol)
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