En su travesía migratoria, los hondureños en México cargan kilómetros en los zapatos y las mochilas sobre los hombros. Cuando el cuerpo obliga a detenerse, cualquier lugar puede convertirse en punto de descanso.
La caravana que días atrás salió de Honduras el pasado 20 de septiembre ya está en territorio mexicano. Ahora el desafío es otro: atravesar un país enorme a pie y soportar el desgaste de una ruta que apenas comienza.
Los hondureños avanzaron por Chiapas entre caminatas prolongadas, lluvia, noches en espacios públicos y pausas para recuperar fuerzas antes de volver a la carretera.
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Hondureños y doce horas caminando para entrar a Tapachula
Una de las primeras pruebas llegó apenas cruzaron la frontera entre Guatemala y México.
El contingente ingresó por el puente internacional Rodolfo Robles y caminó durante más de 12 horas hasta alcanzar Tapachula, en Chiapas.
Fueron alrededor de 35 kilómetros desde la zona fronteriza hasta el Parque Bicentenario.
Durante ese recorrido atravesaron municipios como Suchiate, Frontera Hidalgo, Metapa de Domínguez y Tuxtla Chico.
El esfuerzo comenzó a notarse en los cuerpos y entre los integrantes de la caravana se reportaron ampollas, deshidratación y agotamiento después de las largas jornadas a pie.
En Tapachula hicieron una pausa, no significó que el viaje terminó. Era apenas un descanso antes de volver a cargar las pertenencias y continuar hacia el norte.

La lluvia tampoco detuvo la marcha
Después de permanecer dos días en Tapachula, los migrantes volvieron a ponerse en movimiento.
Esta vez lo hicieron bajo la lluvia que afectó el Pacífico mexicano. Algunos improvisaron protección con bolsas plásticas antes de abandonar el Parque Bicentenario y regresar a la carretera costera de Chiapas.
Las imágenes muestran parte de lo que significa el trayecto: adultos que cargan mochilas, familias que caminan con bebés en brazos y personas que avanzan de día y de noche.
Entre ellos está Carlos Alexis Ortiz, un hondureño con discapacidad que continúa junto al grupo con la intención de llegar a Estados Unidos.
La marcha también expone especialmente a los niños y el responsable de la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Tapachula, César Cañaveral lanzó una advertencia.
"Las condiciones del recorrido multiplican su vulnerabilidad, particularmente en alimentación, salud y educación".
De Tapachula a Huixtla: otros 45 kilómetros
Salir de Tapachula abrió otro tramo y la caravana hizo escala en Huehuetán y posteriormente alcanzó Huixtla.
Entre ambos desplazamientos acumuló otros 45 kilómetros de recorrido por Chiapas.
Y todavía queda mucho camino, la ruta prevista continúa por Escuintla, Mapastepec, Pijijiapan, Tonalá y Arriaga, antes de intentar avanzar hacia Oaxaca.
Es el corredor del Pacífico mexicano, una ruta utilizada por al menos 20 grupos migratorios durante los últimos dos años.
Para los hondureños en México, cada municipio que alcanzan representa apenas una pequeña parte de una travesía que puede prolongarse durante semanas.

La caravana creció dentro de México
El grupo tampoco es exactamente el mismo que cruzó la frontera, alrededor de 300 personas llegaron inicialmente a Tapachula.
Pero durante la estancia en esa ciudad se incorporaron migrantes de otras nacionalidades que permanecían varados en el sur mexicano.
Así, el contingente llegó a superar las 600 personas, con ciudadanos de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador, Haití y otros países.
Pero no todos tienen exactamente el mismo destino. Mientras algunos mantienen la intención de alcanzar Estados Unidos, otros contemplan permanecer en México y buscar allí una oportunidad.
Caminar, descansar y volver a caminar
Ese es ahora el ritmo de la caravana, avanzar durante horas, encontrar un sitio donde recuperar fuerzas y esperar el momento para continuar.
Atrás quedaron Honduras y Guatemala, delante se extiende todavía buena parte del territorio mexicano y, para quienes mantienen Estados Unidos como destino, una frontera sometida a fuertes restricciones migratorias.
Por eso las imágenes que llegan desde Chiapas cuentan algo que las cifras no alcanzan a mostrar completamente.
La salida de Honduras ocurrió en un día, pero el verdadero tamaño del viaje comienza a sentirse ahora.
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