Durante años, la imagen del narcotráfico se ligó a maletas repletas de dólares, bóvedas clandestinas y millones de dólares escondidos en vehículos, viviendas o contenedores. Pero esa fotografía quedó incompleta y hoy, una parte de las ganancias de la cocaína ya no regresa en efectivo.

Regresa convertida en cigarrillos, licor, textiles, aparatos electrónicos y otras mercancías de contrabando.

Son mercancías que cruzan fronteras, se venden en mercados informales y vuelven a transformarse en dinero para las organizaciones criminales.

Ese mecanismo, descrito en un boletín del Centro Internacional de Investigación y Análisis Contra el Narcotráfico Marítimo, muestra cómo el contrabando dejó de ser un negocio paralelo para convertirse en una pieza clave de la economía del crimen organizado.

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Cocaína: donde el dinero desaparece, la mercancía aparece

El esquema comienza cuando la cocaína se vende en mercados de alto consumo, principalmente en Norteamérica, Europa y Oceanía.

En lugar de enviar grandes cantidades de dinero de regreso a América Latina, las organizaciones criminales utilizan esas ganancias para comprar mercancías de bajo costo.

Entre ellas están: cigarrillos falsificados, licores y textiles, adquiridos principalmente en Asia y redistribuidos desde plataformas comerciales como la Zona Libre de Colón, en Panamá.

Después, esa mercancía la envían hacia la región mediante contenedores o embarcaciones, ingresa como contrabando y termina distribuida en mercados mayoristas y minoristas.

Cuando esos productos se venden, el efectivo vuelve a quedar en manos de las estructuras criminales.

Así cierran un circuito que les permite recuperar las ganancias sin necesidad de transportar grandes cantidades de dólares.

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Un negocio que también toca a Honduras

Aunque el análisis toma como referencia las rutas hacia Colombia, el documento incluye a Honduras, país que por su posición geográfica entre el Caribe y Centroamérica, lo convierte en un territorio de interés dentro de las rutas marítimas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico y al contrabando.

Por ello, especialistas advierten que comprender estos mecanismos resulta tan importante como decomisar cargamentos de droga.

Esto porque el dinero del narcotráfico puede estar circulando disfrazado de mercancía aparentemente común.

La nueva economía del narcotráfico

El boletín sostiene que el contrabando cumple funciones financieras y logísticas para las organizaciones criminales.

Además de reducir el riesgo de mover efectivo, les permite diversificar ingresos, ocultar el origen de las ganancias y facilitar operaciones de lavado de activos mediante el comercio internacional.

El documento identifica prácticas como la subfacturación, el mal etiquetado de mercancías, el uso de empresas fachada y operaciones comerciales simuladas para introducir esos productos en los mercados legales e informales.

Medidas de Honduras

El negocio no termina con la droga

El informe concluye que el narcotráfico y el contrabando ya funcionan como un solo engranaje criminal.

La venta de cocaína genera las ganancias; el contrabando las devuelve convertidas en mercancías de consumo masivo, mientras el lavado de activos termina de borrar el rastro del dinero.

Ese cambio obliga a mirar más allá de los cargamentos de droga, porque, detrás de una caja de cigarrillos ilegales, un lote de licor de contrabando o un contenedor con mercancía subvalorada, también podría esconderse una parte del negocio que financia al narcotráfico internacional.

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