La puerta de la prisión se abrió y, por un instante, Junior Antonio Santos Carrasco, señalado por las autoridades estadounidenses como presunto integrante de la MS-13, volvió a ser un hombre libre.
Ese instante terminó casi de inmediato, afuera no lo esperaban familiares ni amigos. Lo esperaban agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), listos para devolverlo a otra celda, esta vez bajo custodia migratoria.
Así terminó el 30 de junio de 2026 la salida del hondureño del Centro Correccional de la Parroquia de Jefferson, en Louisiana.
En este lugar permanecía recluido antes de ser arrestado nuevamente por las autoridades estadounidenses.
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MS-13 volvió a poner a un hondureño en la mira de ICE
ICE identificó a Junior Antonio Santos Carrasco como un presunto integrante de la MS-13, una de las estructuras criminales con mayor presencia en Estados Unidos y Centroamérica.
Según la agencia, el hondureño enfrentó acusaciones por robo de bolsos, hurto e intento de asesinato.
Además, registra una condena previa por hurto, antecedentes que pesaron al momento de ejecutar su captura apenas abandonó el centro penitenciario.
Con esa detención, Santos Carrasco quedó bajo custodia mientras avanza el proceso migratorio que definirá si será deportado a Honduras.
El caso también alcanzó a su padre
La explicación de ICE no se limitó al arresto, la agencia también expuso cómo Santos Carrasco permaneció durante años en Estados Unidos.
Según la versión oficial, su padre, Pablo Jorge Santos Martínez, ingresó ilegalmente al país en tres ocasiones.
Tras el último cruce, ocurrido en 2016, ambos recibieron autorización para permanecer bajo libertad supervisada mientras avanzaban sus procesos migratorios.
ICE afirmó que Santos Martínez ya fue deportado a Honduras y utilizó el caso para cuestionar públicamente esa decisión.

Un juez decidirá si regresa a Honduras
Con el expediente nuevamente en manos de las autoridades migratorias, el futuro del hondureño dependerá ahora de un juez de inmigración.
Será esa instancia la que determine si Junior Antonio Santos Carrasco permanece en territorio estadounidense o si es expulsado hacia Honduras.
Así cerraría un caso que volvió a colocar el nombre de un hondureño presuntamente vinculado a la MS-13 en el centro del debate sobre migración y seguridad en Estados Unidos.
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