La investigación no comenzó frente a la casa del hondureño José Adán López-Guevara ni con sus teléfonos en manos de agentes federales: la primera pista apareció en internet.
En diciembre de 2024, investigadores de Homeland Security Investigations (HSI) en Portland, Maine, detectaron en internet videos de abuso sexual infantil.
Detrás de esas imágenes había algo que los investigadores todavía necesitaban descubrir: quién era la víctima, dónde estaba y quién reprodujo el material.
Ese rastro digital terminaría conduciendo hasta Maryland y, posteriormente, hasta López-Guevara, un hondureño condenado este 10 de septiembre de 2026 a 65 años de prisión federal.
De interés: Tres meses en Guatemala: rastro de dos hondureños capturados en Mixco
Hondureño, de un video a una víctima en Maryland
El primer avance llegó cuando los investigadores lograron identificar a una de las menores que aparecía en los videos, denominada en el proceso judicial como Víctima Menor 1.
Determinaron que se encontraba en Maryland y el hallazgo provocó que el caso pasara rápidamente a manos de HSI en ese estado.
La investigación saltó entonces de la pantalla al terreno y los agentes comenzaron a reconstruir quién estaba detrás del material hasta que varias órdenes de allanamiento ejecutadas en Maryland los llevaron hasta José Adán López-Guevara, de 38 años.
Pero todavía faltaba revisar lo que llevaba consigo.
Dos teléfonos ampliaron el caso
Al momento de ubicarlo, los investigadores encontraron a López-Guevara en posesión de dos teléfonos celulares.
El análisis forense de los dispositivos terminó abriendo otra dimensión de la investigación.
Según las pruebas presentadas ante la justicia estadounidense, en los aparatos encontraron imágenes adicionales que mostraban a López-Guevara abusando sexualmente de la primera víctima identificada.
Sin embargo, el rastro no terminó allí y los investigadores localizaron también evidencia relacionada con otras dos víctimas menores, identificadas durante el proceso como Víctima Menor 2 y Víctima Menor 3.
En uno de los teléfonos encontraron además cientos de imágenes y videos de material de abuso sexual infantil, vinculados con una aplicación de mensajería cifrada.
Lo que comenzó con videos detectados en internet había permitido a los investigadores identificar a tres víctimas.
Abusos se remontaban a 2015
La reconstrucción presentada durante el juicio reveló que los hechos investigados no correspondían únicamente al momento en que apareció la primera pista digital.
Según documentos judiciales y las pruebas presentadas ante el jurado, López-Guevara abusó sexualmente de tres menores entre 2015 y 2024.
Las víctimas tenían entre 2 y 11 años cuando ocurrieron los hechos, el Departamento de Justicia estadounidense sostuvo que López-Guevara, quien residió en Laurel y Baltimore, produjo imágenes y videos de los abusos.
Parte de ese material terminó circulando en la dark web, dejando una huella que años después contribuiría a cercarlo.

Quince cargos llevaron el caso ante un jurado
La evidencia recopilada llegó finalmente ante un jurado federal.
En abril de 2026, López-Guevara fue declarado culpable de 14 cargos de explotación sexual de un menor y un cargo por posesión de material de abuso sexual infantil.
Cinco meses después llegó la sentencia y el juez federal de distrito Richard D. Bennett impuso al hondureño 65 años de prisión federal, seguidos de 30 años de libertad supervisada.
El caso fue investigado por HSI con participación de autoridades estatales y locales de Maryland y forma parte de Project Safe Childhood, la iniciativa del Departamento de Justicia de Estados Unidos para combatir la explotación sexual infantil.
La pista que quedó detrás de una pantalla
Durante casi una década, según estableció el proceso judicial, los abusos alcanzaron a tres víctimas. La investigación, sin embargo, comenzó mucho después y a kilómetros de donde residía López-Guevara.
No fue inicialmente un allanamiento ni uno de sus teléfonos lo que puso a los investigadores sobre su rastro.
Fueron unos videos encontrados en internet en diciembre de 2024. A partir de ellos identificaron a una víctima, llegaron a Maryland, encontraron dos celulares y descubrieron evidencia que amplió el caso.
La pista estaba detrás de una pantalla. Seguirla terminó llevando a López-Guevara ante un jurado y, finalmente, a una condena de 65 años de prisión.
Lea también: El regreso de 'Che Manuel', el hombre que conoció por dentro el narco hondureño
