Hay animales que miraron por última vez a una cámara sin saber que su especie estaba al borde de desaparecer. Sus ojos quedaron atrapados en una fotografía, aunque su existencia se apagó para siempre.
Detrás de esas imágenes está Joel Sartore, un fotógrafo estadounidense que lleva dos décadas recorriendo el mundo para cumplir una misión tan ambiciosa como dolorosa: retratar a miles de especies antes de que la extinción las borre de la Tierra.
Su trabajo no consiste únicamente en conseguir fotografías extraordinarias, busca ponerles rostro a los animales en peligro de extinción.
Quieren dejar evidencia de aquellos cuya desaparición puede ocurrir mientras el resto del mundo continúa con su vida.
Y entre los miles de encuentros que ha tenido, uno resume el peso de su misión: el de una pequeña rana que se convirtió en símbolo de todo lo que la humanidad puede perder.
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Animales: la rana que dejó su última voz antes de desaparecer
Se llamaba Toughie y vivía en el Jardín Botánico de Atlanta, Estados Unidos. Era una rana arborícola originaria de Panamá, considerada el último ejemplar conocido de su especie, Ecnomiohyla rabborum.
Su historia la marcó una amenaza que devastó poblaciones de anfibios en distintas partes del mundo: la quitridiomicosis, una enfermedad provocada por un hongo que afecta su piel.
Toughie sobrevivió bajo cuidado humano, mientras las esperanzas de encontrar otros ejemplares de su especie se desvanecían.
Joel Sartore logró fotografiarla como parte de su proyecto Photo Ark, una iniciativa dedicada a documentar la biodiversidad mediante retratos de animales.
Pero había algo todavía más conmovedor que su imagen, en 2014, su cuidador consiguió grabar una vocalización de Toughie.
Aquel sonido quedó como uno de los testimonios más extraordinarios de una especie que estaba desapareciendo.
En septiembre de 2016, Toughie murió y no se conocen ejemplares vivos de su especie y su fotografía como la grabación quedaron como recuerdos de una criatura que alguna vez habitó los bosques de Panamá.

El hombre que decidió fotografiar lo que el mundo puede perder
La historia de Photo Ark comenzó en 2006, cuando Sartore emprendió un proyecto que terminaría convirtiéndose en una de las mayores colecciones de retratos de animales del mundo.
Su propósito era documentar las especies que viven bajo cuidado humano en zoológicos, acuarios y centros de conservación, especialmente aquellas cuya supervivencia enfrenta amenazas.
No buscó fotografiar únicamente a los animales más grandes, conocidos o llamativos. también quería mostrar a los pequeños.
A esas especies extrañas, las que casi nadie reconoce y aquellas cuya desaparición podría pasar inadvertida.
Para conseguirlo, desarrolló una técnica aparentemente sencilla: fotografiar a cada animal sobre un fondo negro o blanco.
Sin paisajes, árboles ni elementos que distraigan la atención, así, una diminuta rana puede ocupar el mismo espacio visual que un tigre, un elefante o un rinoceronte.
El resultado es inquietante: los animales parecen mirar directamente al espectador, como si por un instante desapareciera la distancia entre los seres humanos y las criaturas que comparten el planeta.

Más de 18,000 especies frente a una cámara
Veinte años después de iniciar su misión, Sartore consiguió documentar más de 18,000 especies mediante Photo Ark.
La cifra representa años de viajes, encuentros con especialistas y largas jornadas de trabajo para obtener retratos de animales que no siempre permanecen quietos.
Su meta es superar las 25,000 especies que viven bajo cuidado humano y construir un archivo visual que permita conocerlas y promover su conservación.
Detrás de cada fotografía hay una historia distinta y algunos animales pertenecen a especies que todavía mantienen poblaciones relativamente estables.
Otros forman parte de programas de reproducción y conservación que intentan evitar su desaparición.
Y también están aquellos cuyo futuro es tan incierto que cada nuevo nacimiento representa una esperanza.

Una carrera contra el tiempo que comenzó hace 20 años
El proyecto alcanza en 2026 su vigésimo aniversario, convertido en un registro visual que une ciencia, fotografía y conservación.
Las imágenes de Sartore también forman parte de Animals of Earth, una exposición vinculada al nuevo Museo de Exploración de National Geographic, que acerca al público a la extraordinaria diversidad de especies retratadas.
Pero el verdadero alcance de Photo Ark va más allá de las paredes de un museo, cada fotografía permite observar animales que muchas personas jamás encontrarán en su entorno natural.
Algunos viven en regiones remotas. Otros enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat, las enfermedades, la contaminación o la explotación de sus poblaciones.
Y hay especies que podrían desaparecer antes de que una nueva generación llegue a conocerlas.

Cuando una fotografía se convierte en memoria
Los animales en peligro de extinción suelen aparecer en informes científicos acompañados de cifras, categorías de amenaza y advertencias sobre la pérdida de biodiversidad.
Sartore intenta contar esa realidad de otra manera: en lugar de presentar únicamente estadísticas, coloca frente al público los ojos, las formas y los colores de criaturas que tienen un lugar en el equilibrio de la naturaleza.
Su cámara no puede detener por sí sola la extinción, tampoco una fotografía garantiza que una especie sobreviva.
Para conseguirlo se necesitan medidas de conservación, protección de hábitats, investigación científica y decisiones que reduzcan las amenazas.
Sin embargo, las imágenes pueden despertar interés por animales que hasta entonces permanecían fuera de la mirada pública.
Y esa atención puede convertirse en una puerta hacia su protección.

La última mirada no debería ser el último recuerdo
La historia de Toughie demuestra que la pérdida de biodiversidad no siempre llega acompañada de grandes acontecimientos.
A veces ocurre en silencio, cuando muere el último ejemplar conocido de una especie y el mundo apenas se entera.
Mientras Joel Sartore continúa fotografiando animales, científicos y conservacionistas trabajan para evitar que otras especies tengan el mismo destino.
Photo Ark guarda rostros que podrían perderse, pero también retrata animales que todavía tienen oportunidades de sobrevivir.
Ese es el contraste que atraviesa sus 20 años de trabajo: la belleza de lo que existe y el temor de que algún día deje de existir.
Porque el mayor triunfo de Joel Sartore no sería conservar miles de fotografías de especies desaparecidas, sino que las generaciones futuras puedan mirar esos retratos y encontrar todavía vivos a sus protagonistas.
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