Las lanchas ya estaban decomisadas y los vehículos también. Pero para los investigadores, quitarles las llaves a “Los Coleman” fue apenas una parte del trabajo: ahora quieren descubrir qué puede esconderse detrás de sus estructuras.

La mirada de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (Fescco) y de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) se concentró en varios de los medios de transporte incautados durante la operación “Mare Nostrum”, que se ejecutó el 3 de agosto en Puerto Cortés.

No se trata únicamente de levantar inventarios o revisar motores. Información de inteligencia puso sobre la mesa una sospecha mucho más comprometedora: algunas lanchas y vehículos podrían haber sido modificados con compartimientos falsos para esconder y transportar cocaína u otras drogas.

Es decir, posibles caletas construidas para que aquello que viajaba oculto no estuviera a simple vista.

Y esa sospecha encaja con el perfil que los investigadores atribuyen a “Los Coleman”: la estructura que presuntamente no se limitó a mover pequeñas cantidades de droga.

Aseguran que participó en operaciones de tráfico a gran escala, utilizando rutas marítimas y terrestres e incluso pistas clandestinas.

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Las caletas de Los Coleman que ahora buscan

La inspección pretende establecer si las lanchas y vehículos tienen espacios alterados o compartimientos que pudieran haber servido para el acarreo de drogas.

Hasta ahora existe una sospecha basada en información de inteligencia; encontrar las caletas y determinar para qué se utilizaron es precisamente lo que buscan.

Pero la diligencia abre una nueva ventana sobre el caso, si encuentran esas modificaciones, los bienes decomisados aportarán pistas de cómo se habría movilizado la cocaína.

Las respuestas podrían estar debajo de una cubierta, detrás de una estructura modificada o en algún espacio construido para que un cargamento viajara donde nadie debía verlo.

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De Suramérica hasta las costas de Cortés

La investigación contra “Los Coleman” dibuja un engranaje que va mucho más allá de una lancha navegando frente a las costas hondureñas.

Según las pesquisas, la organización supuestamente mantenía vínculos con colombianos y mexicanos.

El esquema contempla dos puertas para el ingreso de los cargamentos: una sería por aire.

Las autoridades señalan operaciones transnacionales relacionadas con el aterrizaje de aeronaves cargadas con droga en pistas clandestinas ubicadas en el sector de El Remolino, Baracoa, Cortés.

La otra puerta estaría sobre el mar, con lanchas rápidas utilizadas para introducir droga y movilizar cantidades que, de acuerdo con la investigación, tenían como destino final Estados Unidos.

Las embarcaciones que ahora están bajo inspección ya no son solamente bienes decomisados, sino posibles piezas del mecanismo que las autoridades intentan reconstruir.

Ocho allanamientos abrieron la puerta

El golpe contra “Los Coleman” comenzó a tomar forma el 3 de agosto, cuando los operativos se concentraron en Barra de Chamelecón, Las Cruces y El Tigre, en Puerto Cortés.

Durante las acciones se detuvo a Herber Eulices Chávez Pérez, a quien las autoridades suponen responsable de los delitos de tráfico de drogas y asociación para delinquir.

Pero los allanamientos dejaron mucho más que una captura, dejó siete kilos de presunta cocaína, 10 armas de fuego, dos granadas de fragmentación, 10 cargadores de fusil, indumentaria y equipo táctico de uso policial y militar.

También se decomisó 16 vehículos, además de otros bienes que quedaron bajo control de las autoridades.

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Se hizo la inspección de varios vehículos terrestres y marítimos decomisados durante la Operación “Mare Nostrum!. Foto: ATIC.

Los bienes pueden contar otra parte de la historia

Las autoridades también vinculan a “Los Coleman” con sicariato y acopio de armamento pesado, además del tráfico de drogas.

Sin embargo, la nueva inspección se concentra en una pieza específica de ese rompecabezas: la logística.

Porque para mover cocaína desde puntos de ingreso hasta otros destinos no basta con recibir el cargamento.

Hay que ocultarlo, transportarlo y reducir las posibilidades de que sea descubierto en el camino.

Los investigadores escudriñan las lanchas y vehículos que quedaron tras la operación “Mare Nostrum”.

La siguiente batalla está en descubrir si “Los Coleman” escondieron entre fibra, metal y compartimientos modificados, la pista de cómo presuntamente movían cargamentos mucho mayores que los siete kilos encontrados durante los allanamientos.

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