En medio de la agitación y el bullicio del mundo moderno, el Adviento surge como un oasis de calma y reflexión durante las semanas previas a la Navidad.

Esta antigua tradición cristiana, que marca el comienzo del nuevo año litúrgico, va más allá de las luces parpadeantes y las festividades. El Adviento es un tiempo de preparación, anticipación y esperanza que invita a los creyentes a sumergirse en la significativa historia detrás de la temporada.

El Significado Bíblico del Adviento y la Iluminación de las Velas

El Adviento, derivado del latín "adventus" que significa "venida" o "llegada", es un periodo de cuatro semanas que comienza el domingo más cercano al 30 de noviembre.

Durante este tiempo, los cristianos se enfocan en la doble venida de Cristo: su llegada histórica como el Niño Jesús y la anticipación de su segunda venida al final de los tiempos. Esta dualidad otorga al Adviento un carácter único y profundo, marcado por la esperanza y la reflexión.

Desde el punto de vista bíblico, el Adviento tiene sus raíces en las profecías del Antiguo Testamento que anunciaban la venida del Mesías. El profeta Isaías, en particular, proclamó con fervor la llegada del Salvador, y su mensaje resonó a lo largo de los siglos. Para los cristianos, el Adviento representa la culminación de estas promesas proféticas con el nacimiento de Jesús en Belén.

Una de las prácticas más emblemáticas del Adviento es la corona de Adviento, que simboliza la luz que vendrá al mundo con la llegada de Cristo.

Esta corona, generalmente hecha de ramas verdes, sostiene cuatro velas dispuestas en círculo, cada una con un significado específico.

La primera vela, encendida en el primer domingo de Adviento, representa la esperanza. La segunda vela, encendida en el segundo domingo, simboliza la paz. La tercera vela, encendida en el tercer domingo, es la vela de la alegría, y la cuarta vela, encendida en el cuarto domingo, representa el amor.

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