El nuevo obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, Evelio Menjívar, tiene una historia que inspira a muchos. Este sacerdote salvadoreño, que huyó de la guerra civil en su país en 1990, es ahora el primer obispo salvadoreño de la historia en un estado predominantemente estadounidense y caucásico en los Estados Unidos.
Menjívar, quien hoy se prepara para realizar su labor pastoral en Virginia Occidental, llegó a EE. UU. a través de un recorrido lleno de dificultades. Su viaje empezó con el deseo de escapar de la guerra en El Salvador, donde los jóvenes eran reclutados por el ejército o las guerrillas.
La falta de oportunidades y el peligro que enfrentaba lo empujaron a tomar una decisión drástica: emigrar.
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El maletero y el sueño americano
Su primer intento de llegar a los EE. UU. fue a través de Tijuana, México, donde fue detenido, encarcelado y deportado. Sin embargo, Menjívar no se rindió y, en su tercer intento, logró cruzar la frontera escondido en el maletero de un coche, junto con su hermano y primos, lo que le permitió llegar a Los Ángeles.

“Llegué a Los Ángeles sin conocer más que el español. Era una ciudad gigantesca, multicultural, multiétnica, y yo venía de un pueblito donde no había visto más que mi cultura”, relató Menjívar, quien posteriormente obtuvo el estatus de protección por razones humanitarias y la ciudadanía estadounidense en 2006.
Un obispo migrante en tiempos de tensión política
Ahora, con 56 años, Menjívar ha sido nombrado obispo de una diócesis en Virginia Occidental, un estado donde el apoyo a Donald Trump ha sido fuerte. Sin embargo, Menjívar no ve su nombramiento como un acto de provocación, sino como una decisión coherente con los valores del papa León XIV, quien también fue misionero en otro país. “Él mismo fue extranjero en Perú, y la gente lo acogió con amor”, señaló Menjívar.
En su nueva misión pastoral, el obispo migrante pretende ser un defensor de la dignidad humana, especialmente de los inmigrantes. Aunque algunos lo ven como un crítico de Trump, Menjívar subraya que su principal preocupación es abogar por los derechos de los inmigrantes, sin importar quién esté en la Casa Blanca. "Si las políticas van contra la dignidad humana, tendré que criticar", afirmó.
La Iglesia como refugio para los migrantes
Menjívar considera que su historia, al igual que la de muchos inmigrantes, no debe definirse únicamente por cómo llegaron a EE. UU. “No importa si llegaste en un avión, con un visado o escondido en un maletero. Eso es solo una parte de la historia, no toda”, subrayó. Ahora, como obispo, Menjívar espera que los inmigrantes sean vistos no como "problemáticos", sino como personas que buscan un futuro mejor.
A lo largo de su carrera, Menjívar ha hecho hincapié en el concepto de dar la bienvenida, acoger, proteger y promover a los migrantes, como lo ha dicho el propio Papa León XIV. Este enfoque será clave en su labor pastoral en una región con escasa diversidad, pero donde confía en que su trabajo será un ejemplo de inclusión.
La política de inmigración de EE. UU. y el futuro de los migrantes
El nombramiento de Menjívar llega en un momento de alta tensión entre el papa León XIV y Trump debido a sus desacuerdos sobre inmigración y otros temas. Sin embargo, el obispo no ve este conflicto como una provocación, sino como una oportunidad para promover la paz y el entendimiento.
"No beneficia a nadie la falta de diálogo", expresó Menjívar, quien también se mostró optimista sobre el futuro de los inmigrantes en EE. UU., pese a las dificultades que enfrentan.
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Con información de EFE
