Magdalena González lleva semanas haciendo el mismo recorrido, entra a un hospital, pregunta por tres hermanos de 12, 10 y 8 años que rescataron de un edificio colapsado en La Guaira y vuelve a salir con la misma respuesta: nadie sabe dónde están.

Después visita un refugio, repite los nombres y nuevamente se encuentra con puertas cerradas, registros incompletos y funcionarios que aseguran no tienen información.

Los terremotos del 24 de junio de 2026 derrumbaron edificios, sepultaron familias y dejaron miles de víctimas en Venezuela.

La historia de Magdalena se repite en decenas de familias venezolanas que, continúan buscando a niños, niñas y adolescentes de quienes perdieron el rastro durante los rescates.

Mientras el gobierno divulga balances de fallecidos, heridos y personas atendidas, no revela cuántos menores permanecen separados de sus familiares o bajo resguardo de instituciones del Estado.

Ese vacío de información abrió espacio para una segunda tragedia: la desesperación de los familiares.

Lo más inquietante no es solo que haya menores desaparecidos, es que nadie puede decir con certeza cuántos son ni dónde permanecen.

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Venezuela: hospitales sin lista y refugios sin respuesta

Las familias recorren hospitales, refugios y centros de atención. En algunos lugares no existían listados públicos; en otros, los menores aparecían registrados con nombres o apellidos incorrectos.

Esa situación hace prácticamente imposible identificarlos y cada puerta cerrada prolonga una angustia que ninguna autoridad disipa.

Instituciones como Hogar Bambi, Fundana y Cecodap salieron públicamente a desmentir versiones que hablaron de cientos de niños abandonados bajo su cuidado.

Hogar Bambi aclaró que nunca recibió a los supuestos 200 menores de los que hablaban las redes sociales.

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Personas realizan un recorrido para acompañar con oraciones a familiares en la Guaira (Venezuela), en una fotografía de archivo. EFE/ Miguel Gutiérrez.

El silencio oficial mantiene abierta la incertidumbre

La investigación revela que el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna) concentra el registro de los menores afectados por la tragedia.

Unicef confirmó que colabora en la creación de una base de datos para identificar a los niños separados de sus familias y facilitar su reunificación.

Sin embargo, esa información permanece fuera del alcance del público y hasta el 15 de julio, el gobierno venezolano solo informó de miles de fallecidos, heridos y rescatados.

Pero el dato de los niños sigue sin precisar, no se sabe cuántos eran niños, cuántos están desaparecidos ni cuántos permanecen bajo protección del Estado.

Las autoridades venezolanas convocaron a familiares de niños desaparecidos tras el doble terremoto para someterse a pruebas de ADN y peritajes en La Guaira.

El proceso busca identificar 38 cuerpos de menores que permanecen sin ser reclamados y esclarecer el paradero de miles de personas reportadas como desaparecidas en plataformas ciudadanas.

Para muchas familias, la cita con los forenses es el momento más duro de la tragedia: la posibilidad de confirmar que el niño al que buscan ya no está con vida.

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Familiares están en búsqueda de sus menores que desde el terremoto no saben en dónde están. FOTOGRAFÍAS: MARÍA DE LOS ÁNGELES GRATEROL, ANGÉLICA LUGO Y NADESKA NORIEGA

Una tragedia que no aparece en las estadísticas

Los balances oficiales contabilizan muertos, heridos y rescates, pero no cuentan la historia de quienes todavía buscan a sus hijos.

Mientras los rumores los desmienten uno a uno, la pregunta que atormenta a muchas familias continúa sin respuesta.

No saben si sus niños están hospitalizados, bajo protección estatal, en un refugio temporal o si nunca lograron salir de entre los escombros.

Porque, semanas después del terremoto, el desastre ya no solo se mide por los edificios derrumbados, sino también por los pequeños cuya ubicación sigue siendo un misterio para quienes más los aman.

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