Lo que parecía un amanecer normal terminó convirtiéndose en una tragedia para Hayley Black, una joven madre de 36 años originaria del Reino Unido.

Mientras preparaba el biberón de su recién nacida en su hogar de Milton Keynes, realizó un bostezo profundo que la dejó inmóvil y al borde de la muerte.

Según relató a medios locales, todo ocurrió en segundos. Su bebé bostezó, y ella, al imitarla, sintió algo indescriptible: “Bostecé de forma instintiva y, de inmediato, una sensación eléctrica recorrió mi cuerpo. Me quedé paralizada. No podía moverme y el dolor era insoportable”, contó la británica.

¿Qué daños le ocasionó el bostezo a la madre?

Aunque es un caso extremadamente raro, el NHS reconoce que movimientos bruscos o forzados del cuello incluso al bostezar pueden desencadenar lesiones graves.

Los médicos advirtieron a su familia que tenía solo 50% de probabilidades de sobrevivir a la operación.

La intervención salvó su vida, pero las secuelas fueron permanentes. Hayley tuvo que volver a aprender a caminar y hoy no puede trabajar ni cargar a su hija como antes.

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Secuelas de por vida

Aunque está fuera de peligro, la británica continúa en rehabilitación y se apoya en su familia para el cuidado de la pequeña.

Su caso ha abierto debate en su país sobre las consecuencias de lesiones cervicales no asociadas a impactos o accidentes.

“Jamás imaginé que algo tan simple como bostezar pudiera destruir mi vida así”, lamentó la mujer.

¿Qué es el bostezo?

El bostezo es un reflejo del cuerpo que consiste en abrir la boca y las vías respiratorias para tomar una bocanada de aire profunda.

Durante este movimiento que ocurre de manera casi automática los músculos de la garganta y del rostro se estiran con fuerza, especialmente alrededor de la faringe.

Este proceso, conocido también como oscilación, todavía intriga a la ciencia, ya que su propósito exacto no está del todo claro.

En promedio, un bostezo dura entre cuatro y siete segundos e incluye tres fases principales:

  • Inhalación profunda: el aire entra primero por la nariz y luego por la boca.
  • Estiramiento muscular: los músculos de la boca y la garganta se tensan brevemente con gran intensidad.
  • Exhalación rápida: el aire sale por la boca mientras los músculos se relajan.
  • Aunque bostezar es mayormente involuntario, es decir, no podemos controlarlo, también puede provocarse.

    Basta con abrir la mandíbula repetidamente, respirar de forma prolongada o incluso mirar a otra persona bostezar, ya que este gesto suele ser “contagioso”.

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