La llamada no fue una despedida, fue una promesa interrumpida. El 21 de diciembre de 2024, varios jóvenes migrantes avisaron a sus familias que serían trasladados en lancha dentro de México.

Dijeron que todo iba bien, que pronto volverían a comunicarse y desde entonces, no hubo más noticias.

Hoy, diecisiete meses después, madres de Cuba, Honduras y otros países de Centroamérica llegaron a México para hacer lo que nadie hizo por ellas: buscar.

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Hondureñas en la primera línea de la búsqueda de migrantes

Detrás del grupo, está la hondureña Ana Enamorado, quien lleva más de 16 años buscando a su hijo, desaparecido en México. Su historia no se quedó en el dolor: se convirtió en estructura.

Desde esa ausencia fundó la Red Regional de Familias Migrantes, un espacio que hoy articula a madres de toda la región que comparten una misma herida: hijos que salieron rumbo a Estados Unidos y desaparecieron en territorio mexicano.

En esta brigada hay hondureñas, hay centroamericanas y también familias cubanas que se suman en los últimos años. Pero el motor de la búsqueda sigue teniendo un pulso hondureño.

madres migrantes
Mujeres cubanas inició brigada de búsqueda para localizar a sus hijos desaparecidos en Chiapas. Foto: Especial.

La frontera donde se pierde el rastro

Todo apunta a que los jóvenes migrantes cruzaron por el paso irregular entre Tecún Umán y Ciudad Hidalgo, una de las entradas más frágiles de México.

Desde ahí avanzaron hacia Chiapas y la última llamada los ubicó en San José Hueyate.

Dijeron que serían llevados en lancha hasta Juchitán, en Oaxaca, pero, ese traslado nunca ocurrió, o al menos nunca quedó registro.

Ahí empieza el vacío y hoy, sus madres recorren ese mismo trayecto, pero en sentido contrario. Caminan preguntando por nombres que nadie parece recordar.

migrantes desaparecidos
Las madres migrantes se desplazan por distintos puntos con el fin de hallar pistas sobre sus hijos. Foto: Claroscuro.com.

Buscar sin mapas, sin registros, sin garantías

Buscan en albergues, en comunidades, en caminos donde otros migrantes han quedado atrapados entre redes criminales, tráfico de personas y un sistema que rara vez investiga más allá de la denuncia.

La brigada de este año reúne familias de Honduras, Ecuador, Colombia y Cuba, además de acompañantes internacionales.

Se han dividido para cubrir más territorio: unas en Chiapas, otras en Ciudad de México.

Las madres hablan de sus hijos en presente, ellas se niegan a darlos por muertos. Se aferran a la posibilidad de que estén en algún lugar, esperando ser encontrados.

México es hoy una ruta donde miles desaparecen sin dejar huella y por eso, estas madres decidieron no desaparecer con ellos.

Han cruzado fronteras, enfrentaron el miedo y desafian el silencio, no buscan explicaciones, buscan a sus hijos. "Mientras no haya respuestas, vamos a seguir caminando", dice Estela, una de las madres.

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