La masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, que tuvo lugar hace 14 años, permanece como una herida abierta en la memoria de México y Centroamérica.

Esta localidad, ubicada a 177 kilómetros al norte de la capital tamaulipeca, se convirtió en el escenario de uno de los actos más brutales contra migrantes en la historia reciente.

En agosto de 2010, se descubrieron los cuerpos de 72 migrantes y, menos de un año después, se encontraron 196 cuerpos más en fosas cercanas, destacando la gravedad de la situación en la región.

Por ese hecho, atribuido al cartel de Los Zetas, uno de los grupos del narcotráfico más violentos que operaban en el noroeste de México, 11 sicarios fueron condenados cada uno a 50 años de prisión por el delito de homicidio calificado.

Tamaulipas continúa siendo una ruta crucial para miles de migrantes que anualmente intentan alcanzar Estados Unidos, impulsados por el sueño americano.

A pesar de los esfuerzos, los expertos hondureños en migración señalan que la masacre marcó profundamente la percepción de México como un país lleno de riesgos para los migrantes, incluyendo extorsiones, secuestros y reclutamiento forzado por parte del crimen organizado.

En deuda con la protección de migrantes

Los expertos enfatizan la enorme deuda del Estado mexicano en la protección de los derechos de los migrantes.

Las políticas actuales, enfocadas principalmente en el control y protección de fronteras, son vistas como insuficientes ante las amenazas reales que enfrentan los migrantes en su travesía.

"El país presenta un riesgo considerable para los migrantes, por lo que es crucial ir más allá de las discusiones actuales y enfocarse en cómo gestionar la migración. Desafortunadamente, los progresos parecen limitarse solo a la regulación y protección de las fronteras", expresó Sally Valladares, analista en migración.

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Una infinidad de peligros enfrentan los migrantes en México.

Persisten los riesgos

Rolando Sierra, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Honduras, destaca que la ruta migratoria sigue siendo peligrosa y que los gobiernos deben proporcionar más información a los migrantes sobre los riesgos.

También insta a buscar rutas más seguras y a mejorar la gestión de la migración desde una perspectiva de seguridad humana, más allá de la seguridad nacional.

"México y Centroamérica firmaron el pacto de migración ordenada y segura en 2008, un acuerdo que busca gestionar adecuadamente los flujos migratorios y garantizar los derechos de los migrantes", concluyó el director de Flacso.

Xenofobia y violencia: retos constantes

Edgardo Molina, coordinador de un proyecto binacional de migración, resalta que la xenofobia y la violencia siguen siendo problemas graves para los migrantes en México.

"La matanza de Tamaulipas fue una señal de alarma para las miles de personas migrantes que, al estar en México, enfrentan la vulneración de sus derechos humanos", señala el experto.

Entre las víctimas habían 24 hondureños, 14 salvadoreños, 13 guatemaltecos, 5 ecuatorianos, 3 brasileños y una persona de la India. Hasta la fecha hay 11 cuerpos sin identificar.

A pesar de la condena de 11 personas a 50 años de prisión por la masacre, aún es necesario trabajar mucho más en la protección y seguridad de los migrantes.

Este aniversario no solo rememora un acto de violencia extrema, sino que también llama a reflexionar sobre las medidas necesarias para asegurar un tránsito seguro y digno para todos los migrantes que cruzan por México y otros puntos críticos en América Latina.