En 2018, la hondureña Juana y sus cuatro hijas decidieron partir de Honduras rumbo a Estados Unidos, arriesgándose en la peligrosa travesía.

Tras varias semanas de recorrido lograron llegar a la frontera entre México y Estados Unidos, donde fueron separadas por la Patrulla Fronteriza.

Mientras sus hijas lograron cruzar y quedarse con su padre biológico, quien ya vivía en Estados Unidos, Juana fue detenida y permaneció más de 4 meses en un centro de detención en Texas; hasta que finalmente fue deportada hacia Honduras.

"Ha habido días en que yo me siento como si no fuera madre. He tenido miedo que me dejen de amar, que me dejen de querer", relató a CNN la hondureña.

"Mi vida sin mis hijas no tiene sentido. Mi hija última me abrazaba y me decía que no se quería ir sin mí", agregó.

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"Mi vida está hecha en estas cuatro paredes"

Durante más de tres años, Juana ha vivido escondida en Honduras y desde marzo de 2020 encerrada en una habitación.

"Mi vida está hecha en estas cuatro paredes. En este cuarto me siento refugiada", contó.

La hondureña asegura que por tres largos años ha pensado que jamás volverá a ver a sus hijas, con quienes solo se comunica a través de un teléfono, guardando esos pequeños momentos en una pantalla.

"En mi mente, no se me ocurría otra cosa más que yo nunca las volvería ver", dijo entre lágrimas.

Juana ha vuelto a comenzar la ruta migratoria, con la esperanza de alcanzar "el sueño americano" y volver a reencontrarse con sus hijas.

Según cifras de la Patrulla Fronteriza, casi 4 mil menores fueron separados de sus familias bajo la política de "tolerancia cero" impuesta por Donald Trump en 2018.

Muchos de esos menores fueron retornados sin acompañamiento de un adulto a sus países de origen, otros se quedaron en México y muchos de ellos lograron cruzar a Estados Unidos.

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