Durante décadas, la fuerza de los hondureños en Estados Unidos es visible desde Honduras principalmente a través de una cifra: las remesas.

Pero detrás de cada dólar que se envía existe una comunidad mucho más amplia: empresarios, periodistas, profesionales, activistas, académicos, artistas y organizaciones que echaron raíces en distintas ciudades estadounidenses.

El problema es que buena parte de esa fuerza creció dispersa. Nueva York será escenario este 1 de octubre de un intento por comenzar a cerrar esa brecha.

Líderes hondureño-estadounidenses se reunirán en una convocatoria nacional que contempla el lanzamiento de una red destinada a conectar a la diáspora a escala estadounidense.

La cita forma parte de Voices of Impact, iniciativa de la Honduran-American Association (HAA).

Esta organización anunció la participación de unas 100 voces de la comunidad hondureña en Estados Unidos.

El encuentro pone sobre la mesa una pregunta que va más allá del evento: ¿qué puede ocurrir cuando una comunidad numerosa, económicamente activa y extendida por Estados Unidos comienza a conectarse como red?

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Muchos hondureños, pero repartidos

La dimensión exacta de la diáspora cambia según la fuente y la metodología utilizada.

La HAA estima que alrededor de 1.8 millones de hondureños y hondureño-estadounidenses viven en Estados Unidos.

Las principales concentraciones están en Houston, Nueva York, Miami y Los Ángeles.

Una medición anterior de Pew Research Center, que se basa principalmente en la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de 2021, calculó en 1.1 millones la población de origen hondureño en Estados Unidos.

La diferencia obliga a precisar la fuente cuando se habla del tamaño de la comunidad.

Pero las cifras permiten observar algo más: los hondureños en Estados Unidos no se concentran en un único territorio ni alrededor de una sola organización.

Construyeron comunidades en diferentes estados, mientras asociaciones, empresarios y liderazgos desarrollan iniciativas que muchas veces funcionan de manera independiente.

Precisamente allí aparece el desafío que intenta abordar la nueva red: conectar lo que ya existe.

la red hondureña

Más de 700 negocios ya aparecen en el mapa

Una señal de ese peso está en los negocios, la Honduran-American Association asegura haber identificado más de 700 empresas de hondureño-estadounidenses distribuidas en Estados Unidos.

El registro incluye desde restaurantes y compañías de transporte hasta emprendimientos vinculados con alimentos, moda y otros sectores.

La cifra no representa necesariamente la totalidad de los negocios propiedad de hondureños en el país, sino los que la organización logró incorporar a su mapa.

Y justamente esa limitación ayuda a explicar el problema: no se puede conectar, medir ni potenciar fácilmente una comunidad si primero no se sabe dónde están quienes la integran.

La construcción de directorios empresariales, perfiles de miembros, organizaciones comunitarias y herramientas de información forma parte de la infraestructura que la HAA desarrolla para identificar ese ecosistema.

De mandar dinero a construir conexiones

El vínculo económico de la migración hondureña con su país de origen es enorme.

Solo entre enero y julio de 2026, Honduras recibió 7,692.2 millones de dólares en remesas, según cifras del Banco Central.

Estados Unidos continúa siendo el origen predominante de esos recursos. Sin embargo, reducir el peso de los hondureños en Estados Unidos a las remesas deja fuera otra parte de la historia.

También existen empresarios que generan empleo, profesionales dentro de instituciones estadounidenses, organizaciones sin fines de lucro.

Además de dirigentes comunitarios, académicos y figuras vinculadas con medios, cultura y entretenimiento.

La propia HAA construyó una red con perfiles en ciudades y estados tan distintos como Nueva York, Washington D. C., Houston, Dallas, Miami, Minneapolis, Sacramento, Nueva Orleans y Los Ángeles.

La apuesta de la convocatoria nacional es intentar que esos puntos dejen de funcionar únicamente como esfuerzos separados.

una red

Cien voces en Nueva York

El encuentro de Nueva York reunirá perfiles de diferentes sectores.

Entre los nombres anunciados previamente para Voices of Impact aparecen las periodistas Neida Sandoval, Dunia Elvir, Brenda Murphy y Valeria Kawas.

Además el actor José Zúñiga; el filántropo Shin Fujiyama y la experta en asuntos migratorios Lily Maldonado.

Pero el elemento novedoso no está solamente en quiénes llegarán, está en lo que se pretende construir después.

Jay Miranda, presidente de la Honduran-American Association, adelantó que la organización trabajaba en un “network nacional”.

Ese evento está destinado a interconectar a las distintas diásporas hondureñas alrededor de Estados Unidos.

El encuentro del 1 de octubre será, por tanto, una primera prueba para una aspiración mayor: pasar de contactos y liderazgos repartidos por el territorio estadounidense a una estructura con conexiones nacionales.

El verdadero reto comienza después

Crear una red, sin embargo, no significa automáticamente que una comunidad se articula.

El desafío estará en comprobar qué ocurre después de Nueva York: cuántas organizaciones y liderazgos se incorporan, qué mecanismos permanentes de coordinación se crean y qué resultados concretos puede producir esa conexión.

La propia misión declarada por la HAA apunta hacia educación cívica y cultural, desarrollo de liderazgo, movilidad económica, fortalecimiento comunitario y construcción de alianzas entre Honduras y Estados Unidos.

Por eso, el lanzamiento puede marcar un comienzo, pero no constituye todavía la prueba de que la dispersión haya sido superada.

Los hondureños ya están en las ciudades, en los negocios, en organizaciones y espacios profesionales de Estados Unidos.

La apuesta que comienza en Nueva York es otra: descubrir cuánto puede pesar toda esa fuerza cuando deja de estar dispersa y consigue conectarse.

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