La investigación sobre la muerte de los cuatro integrantes de la familia Dokadia continúa varias semanas después del trágico episodio ocurrido tras una cena familiar.
Las autoridades buscan determinar cómo llegó fosfuro de zinc, un potente veneno utilizado para eliminar ratas, a la sandía que consumieron las víctimas antes de ir a dormir y no volver a despertar.
De acuerdo con los primeros informes forenses, los especialistas detectaron rastros de fosfuro de zinc tanto en la sandía como en las vísceras de los fallecidos.
Sin embargo, los investigadores esperan los resultados de una segunda ronda de análisis para esclarecer las circunstancias del caso.

Las víctimas fueron identificadas como Abdullah Dokadia, de 40 años; su esposa Nasreen, de 35; y sus hijas Aayesha, de 16, y Zainab, de 13 años.
Cuatro líneas de investigación
El caso ha generado numerosas especulaciones y teorías. Mientras la policía avanza con las pesquisas, mantiene abiertas cuatro posibles hipótesis:
- Asesinato
- Asesinato-suicidio
- Suicidio colectivo
- Muerte accidental
Uno de los aspectos que más llama la atención de los investigadores radica en que no encontraron rastros del veneno en otros elementos de la cocina.
Los análisis descartaron la presencia de fosfuro de zinc en el cuchillo utilizado para preparar los alimentos, las cucharas, los platos, el arroz crudo, el pollo e incluso en una botella de repelente de ratas de origen herbal que los agentes recogieron en la vivienda.
El enigma de la sandía
La principal incógnita gira en torno al origen del veneno. Hasta ahora, la policía no ha logrado establecer cómo el fosfuro de zinc llegó exclusivamente a la sandía que consumió la familia.
Otro dato que alimenta las especulaciones tiene relación con los invitados que asistieron a la cena aquella noche.
Según trascendió, los visitantes rechazaron la invitación para comer el postre, por lo que no probaron la sandía que posteriormente se convirtió en el foco central de la investigación.
Los investigadores también analizan posibles problemas financieros que habrían afectado a la familia. Esa línea de trabajo forma parte de las hipótesis que buscan determinar si existió alguna motivación detrás de los hechos o si se trató de un accidente.
Mientras avanzan las pericias complementarias, las autoridades esperan que los nuevos resultados permitan aclarar qué ocurrió realmente y quién, en caso de existir responsabilidad de terceros, estuvo detrás de la presencia del veneno en la fruta consumida por la familia Dokadia.
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