Las autoridades de salud de Canadá confirmaron el lamentable fallecimiento de un pequeño de 11 años. El niño perdió la vida por rabia, semanas después de despertarse en medio de la noche con un murciélago sobre su rostro.
El episodio ocurrió originalmente durante unas vacaciones familiares en 2024 en una cabaña al norte de la provincia de Ontario. Sin embargo, los detalles médicos específicos han sido revelados mediante un informe publicado en julio de 2026 por la Revista de la Asociación Médica Canadiense (CMAJ).
Niño despertó con un murciélago en su boca y nariz
En aquellos meses de verano de 2024, todo comenzó cuando el pequeño abrió los ojos asustado al sentir al animal entre su nariz y su boca. De forma totalmente instintiva, se lo quitó de encima de un manotazo. Su padre reaccionó con rapidez, atrapó al mamífero volador con una olla de cocina y lo liberó en el exterior de la propiedad.
Como el menor no presentaba ninguna herida, rasguño o marca de mordedura visible en la piel, sus padres se tranquilizaron. Pensaron que todo había quedado en un susto pasajero y decidieron no buscar atención médica en ese momento. Este doloroso suceso expone el peligro real que corre un niño al contraer rabia por interactuar con un murciélago, incluso cuando no hay lesiones evidentes a simple vista.
Los expertos explican que los dientes de estos animales son tan pequeños y afilados que sus picaduras pueden ser completamente imperceptibles, especialmente si la víctima se encuentra dormida.

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Diagnósticos erróneos y síntomas tardíos
La tranquilidad de la familia se mantuvo durante casi tres semanas tras el incidente. Lamentablemente, 19 días después de aquel encuentro nocturno, el menor comenzó a experimentar un extraño hormigueo y adormecimiento en el lado derecho de su rostro, acompañado de hinchazón y pérdida total de apetito.
Al llevarlo a una clínica de urgencias, los médicos inicialmente confundieron los síntomas. Le diagnosticaron parálisis de Bell provocada por el virus del herpes y lo enviaron a casa con medicamentos antivirales. Desafortunadamente, su salud empeoró de forma drástica al cabo de unos días, sumando vómitos y serias dificultades para tragar.
A pesar de que los padres alertaron explícitamente sobre el encuentro con la criatura en la cabaña, los profesionales mantuvieron el diagnóstico inicial y volvieron a darle el alta en una segunda consulta. Horas más tarde, la situación se volvió sumamente crítica: el nene regresó al hospital con fiebre alta, confusión y alucinaciones visuales. Fue trasladado de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, pero el virus ya había atacado su sistema nervioso de forma irreversible, provocando su deceso días después.
Informe médico de 2026
Esta terrible pérdida, cuyos pormenores acaban de difundirse de forma masiva a inicios de julio de 2026, deja una lección urgente para toda la sociedad. Los médicos especialistas que documentaron el caso enfatizan que la prevención a tiempo es la única cura real. Aunque este tipo de infecciones son extremadamente raras en Canadá —con apenas 28 casos humanos registrados desde 1924—, la enfermedad es una de las más letales del planeta.
Cualquier tipo de contacto directo entre un niño, la rabia y un murciélago debe evaluarse de inmediato por las autoridades de salud pública. Si se aplica la profilaxis postexposición (la vacuna preventiva) antes de que aparezcan los primeros síntomas, la efectividad es del 100%. Por el contrario, una vez que la enfermedad se manifiesta, el desenlace es casi siempre fatal.
La familia del menor autorizó de forma voluntaria la difusión de su historia médica en este reporte de 2026 con un noble propósito: educar a la población y evitar que la vida de otro pequeño se apague debido a la falta de información oportuna.
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